El Palillero

José Joaquín / león

Con las luces apagadas

NADIE entiende las polémicas y las cosas de Cádiz, excepto algunos gaditanos que las montan. Por si no hubiera dificultades, por si no fuera difícil organizar una plataforma logística y un Carnaval de verano, hemos montado un nuevo tinglado con la luz de la Semana Santa. Al final se ha arreglado y lo pagará Eléctrica de Cádiz. ¿Tanto trabajo costaba apagar la luz? Decían en el Ayuntamiento que sale muy caro. Cádiz es así, el mundo al revés. Es el único sitio conocido donde resulta más caro tener la luz apagada que encendida. Pues nada, a partir de ahora, al que no pague la luz a Eléctrica de Cádiz que se la mantengan gratis, en vez de cortársela.

Toda la vida, desde no sé cuando, incluido el régimen anterior, se veía al Cristo de la Buena Muerte con la luz apagada. A oscuras por el Callejón del Tinte, en la densa negrura de una noche de Viernes Santo, alumbrado solo por la luz tenue de cuatro hachones. Pasa la Virgen del Caminito, en la noche del Miércoles Santo, por el mencionado Callejón y, si hubiera luz eléctrica, es que estaría pidiendo a gritos que la apaguen, aunque sea tapando las farolas. Que no se oiga nada, que no sea el golpe de las horquillas de los cargadores de José Luis Pájaro. Que no se vea nada, que no sea el rostro de esas Angustias, sólo su luz.

Que no se vea nada más que lo hay que ver. Yo creo que no es tan difícil de entender, y que está al alcance comprensivo incluso de quienes no entienden nada de la Semana Santa. Ciertos momentos son como deben ser, y no hay que alterarlos, porque es peor. Hay escenas que se han visto muchas veces, pero que se querrían ver otras mil veces más, porque forman parte del misterio personal de cada uno. No es para explicarlo, sino para sentirlo, pero ante todo hay que respetarlo.

Tampoco se ha pedido ningún capricho ni privilegio. En el Carnaval, si se tercia, le apagan las luces a Canal Sur cuando retransmiten desde el Falla y lo dejan en negro. Este año, al menos, parece que ya hay acuerdo. Gracias a Pepe Blas Fernández, que además de concejal ha sido hermano mayor y pregonero, las luces se apagarán cuando es debido.

Lo sorprendente es que se haya llegado tan lejos, cuando no dejaba de ser una pamplina de la Plaza Mina y el Callejón del Tinte. Y también sorprende que en Cádiz sea más barato dejar la luz encendida, durante toda la noche del Viernes Santo, que apagarla unas horas por respeto al Cristo de la Buena Muerte.

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