Sucesos La Policía investiga si tiraron al mar al hombre rescatado de madrugada en Cádiz

España tiene un problema sanitario, social y económico extraordinario, pero no está en guerra. Ni necesita una censura de guerra como pretende inducir un señalado agente del Gobierno, el presidente del Centro de Investigaciones Sociológicas. Pero José Félix Tezanos no es un incontrolado que actúa por su cuenta; el propio presidente del Gobierno en su discurso leído del telepronter el pasado domingo pronunció nueve veces la palabra guerra en 17 minutos y 20 segundos. ¡Una vez cada dos minutos! Utilizó cuatro veces los términos enemigo o victoria total y también ataque, lucha, armas, invasión, combate, frente o campo de batalla. Lenguaje bélico deliberado en un texto escrito.

Pero lo que necesitan los confinados ciudadanos no es monserga marcial que añada ansiedad a sus vidas, ni gestos autoritarios o límites a las libertades, sino datos, un mensaje empático positivo y ¡brevedad! La retórica hueca y las peroratas interminables con escasa información, empachan. Por eso se encendieron las alarmas cuando el CIS sacó una pregunta en su barómetro de abril, sobre la prohibición de toda información que no fuese de fuentes oficiales, con la excusa de combatir los bulos. Llueve sobre mojado. En la encuesta electoral previa a las elecciones de noviembre, Tezanos le llegaba a dar hasta 150 diputados al Partido Socialista, en lo que parecía más un ardid publicitario de Sánchez que la encuesta de un servicio público, como demostró el resultado de 120, con pérdida de tres escaños.

Después, el veterano catedrático de Sociología con suprema altanería eludió toda responsabilidad: dijo que el CIS no es una casa de adivinanzas del futuro. Y ahí sigue, con la misma actitud. Prohibir toda información que no emane del Gobierno es sencillamente anticonstitucional. En un tuit, Eduardo Madina ha hecho una enmienda a la totalidad a semejante provocación o globo sonda, con otra pregunta: ¿Cree usted que el derecho a la información y la garantía de unos medios de comunicación libres son principios democráticos fundamentales que deben seguir siendo protegidos por nuestra Constitución?

Ante la insistencia gubernamental hay que recordar el viejo dicho de que la primera víctima de cualquier guerra es la verdad. O el aserto marxista (de Groucho) de que la inteligencia militar es contradictoria en sus propios términos. La campaña de bulos es lamentable y perseguible y el discurso de la extrema derecha odioso. Pero nada de eso justifica las batallas propagandísticas de Sánchez e Iglesias. Lamentablemente, ellos en esa guerra ponen cada vez más madera.

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