UN amplio sector del Carnaval de Cádiz sigue viendo a Canal Sur como un intruso cuando se cumplen 30 años de su aterrizaje en el Falla. A pesar de la conocida y manifiesta ingratitud hacia la cadena que contribuyó en gran parte a la exportación de las agrupaciones en la década de los 90, sorprende que aún hoy día se le pongan mil y una trabas en cuestiones tan elementales como negociar el horario de inicio de las funciones. En cualquier emisión televisiva es inconcebible que el promotor que paga por los derechos no sólo no sea consultado sino que hasta se le imponga modificaciones que afectan a su parrilla.

Por poner las cosas claras. La cantera tiene su Concurso, emitido en directo por Onda Cádiz, cubierto ampliamente por medios como este diario. Si Canal Sur considera que para su audiencia es mejor emitir a los juveniles e infantiles en diferido hay, al menos, que respetarlo, y no saltar a la yugular con excusas peregrinas y batallas provincianas tan absurdas como obsoletas. El Carnaval de Cádiz no lo han inventado Manolo Casal ni Modesto Barragán, está claro, pero que estos dos hombres pusieron su granito de arena para que en Loja, por poner un ejemplo, se conociera a tal o cual agrupación es evidente. Sólo por eso merecen un poquito de cariño.

Antes de que Canal Sur llegara no había nada, que quede claro, porque las tres horas de emisión que hacía TVE era como un coitus interruptus de lo más desagradable. Ahora está Onda Cádiz, que hace una labor impresionante, como corresponde a una cadena municipal, pero si Canal Sur paga una importante suma de dinero por estos derechos, al menos hay que tener en cuenta su opinión sobre algo tan básico como la hora de inicio de la sesión o si prefiere emitir a la cantera en diferido. No se puede demonizar todo lo que venga de la RTVA con acusaciones tan falsas como que controla el Concurso. Ayer tuvimos el más claro ejemplo de que ya no controla absolutamente nada.

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