EL presidente de los empresarios de la provincia de Cádiz, Miguel González Saucedo, analiza hoy en este Diario cómo fue el año 2008 y cómo se presenta 2009 desde una perspectiva muy realista en un entorno de crisis pero concluyendo con un mensaje de esperanza. No cabe duda que, al igual que para los trabajadores, con 145.000 engrosando las cifras del Inem, 2008 también ha sido un año muy difícil para los empresarios, muchos de los cuales han tenido que cerrar o entrar en situación de suspensión de pagos. El talante de diálogo del que vienen haciendo gala los máximos dirigentes de la Confederación de Empresarios de Cádiz (CEC) ha ayudado a sobrellevar esos difíciles momentos y, desde la lealtad institucional, ha servido para sacar adelante muchos proyectos de formación y desarrollo empresarial, algunos de los cuales han de ver sus primeros resultados a corto y medio plazo. Pero esa actitud de colaboración con la Administración no implica que se elimine la crítica justa y comedida por determinados errores que, de no haberse producido, a buen seguro habrían ayudado a soportar mejor el momento actual. Nos referimos a la tardanza con la que, como se apunta desde la CEC, se ha actuado desde el Gobierno central y el autonómico frente a la crisis, perdiendo un tiempo importantísimo por cuestiones que, como se ha visto ahora, respondían únicamente a factores electorales. Los empresarios recuerdan además, con todo acierto, que no pueden existir parados de primera y de segunda clase, aludiendo al caso de Delphi, y claman desde hace tiempo por una mayor oferta de suelo industrial en la provincia. La falta de ese espacio, como ya se ha visto, ha impedido el aterrizaje de algunas inversiones multimillonarias. Es en estos tiempos cuando la Administración ha de poner en marcha planes ágiles, pues los buenos empresarios, los que arriesgan su dinero y su patrimonio, no pueden estar esperando eternamente promesas que no llegan. La CEC tiene en este momento un doble reto, el de seguir animando a los empresarios a crear empleo y el de aprovechar la crisis para desarrollar nuevas vocaciones empresariales en una provincia que tiene ahí uno de sus principales déficits.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios