Tribuna Libre

josé Blas Fernández

La corrupción no es exclusiva de los políticos

Las cifras del fraude, la evasión fiscal y la corrupción son en algunos momentos apabullantes, pues forman parte de esa economía sumergida que hace estragos en nuestro país. Esta economía es hoy una cifra nada despreciable, pues más de 61.000 millones de euros están dentro de ese gran entramado que preocupa a los españoles, pero con los últimos escándalos políticos, tipo ERE de Andalucía, parece como si de ellos fuera el gran monopolio de todo este 'cáncer' que azota a la sociedad en general.

Pero sin dejar de reconocer que algunos políticos se han aprovechado de su situación, no podemos generalizar como si ellos fuesen los únicos beneficiarios de todo ese mal; hay que ver que en nuestro país existen millares de docenas de políticos que cumplen con su deber, que trabajan de sol a sol para arreglar los problemas de los ciudadanos y que a cambio de nada se entregan por la causa en la que se han involucrado con la pérdida muchas veces de su situación familiar y profesional y, por tanto, hay que ser muy justos con una actuación inequívoca y leal que en cada jornada estos políticos honrados y cabales llevan a cabo. Por ello, la mayor bolsa de fraude hay que aflorarla y es bueno que se sepa, ya que es fraude todo aquello que no cumple la legalidad y es corrupto quien se aprovecha de algo que no es suyo y que evade los impuestos que al fin y al cabo es aprovecharse del dinero de los demás con malas artes y estilo. Por eso, es bueno recordar que fraude es todo aquello que vulnera lo legal, como así lo son quienes defraudan los seguros de los vehículos a motor, con partes falsos y hasta consiguen unas buenas indemnizaciones fraudulentamente; fraude es el que no paga y no factura el IVA; ¿cuántas facturas en este país existen de trabajos a domicilio como el de fontanería, albañilería, electricidad, carpintería, limpieza, pintura, bricolaje..., que al final del trabajo en régimen de complicidad no se declara a Hacienda ni se paga el IVA "porque así se paga menos"? Esta pregunta diaria -"¿con o sin IVA, cómo lo quiere pagar?"- es moneda de cambio a cada momento. ¿Cuántos perciben la prestación de desempleo, trabajan y son utilizados por terceros para un trabajo en la clandestinidad? (millones de euros evadidos), ¿cuántos empleados de hogar sin dar de alta, porque así no se les quita la ayuda familiar?, ¿cuántos clubes de fútbol deben millones por no haber declarado a Hacienda los millonarios traspasos de sus jugadores?, ¿cuántos autónomos actúan en clara competencia desleal recibiendo en dinero 'negro' sus haberes profesionales y del trabajo? (se calcula más de un millón de autónomos que están irregularmente frente a los tres millones existentes que cumplen con Hacienda), ¿cuántos falsifican un padrón para obtener beneficios y entrada de hijos en colegios y guarderías?, ¿cuántos empleadores falsifican contratos de trabajo y simulan ese trabajo que no se realiza, con el fin de que otros obtengan prestaciones por desempleo, jubilación, invalidez y otras muchas, declarándose luego insolventes para no abonar a la Seguridad Social las cotizaciones sociales?, ¿cuántos defraudan al Fondo de Garantía Salarial (FOGASA) para obtener cantidades que no les corresponde?, ¿cuántos artistas no declaran sus actuaciones para no pagar a Hacienda y cobran sus 'galas' con dinero 'B' evadiendo a la Agencia Tributaria?, ¿cuántos empleadores realizan los contratos a tiempo parcial para no cotizar por la jornada completa?, ¿cuántos talleres no hacen la correspondiente factura y así no se paga el IVA ni se declara, con el consentimiento de quien arregla o pinta su vehículo?. Así podría poner millones de ejemplos que a nadie se nos escapa y lo sabemos, pero sólo al parecer miramos a los políticos como corruptos y defraudadores. Por tanto, todos somos copartícipes de forma directa o indirecta de ese fraude, permitiendo actuaciones de este tipo, aunque nos parezca que no lo somos, pues aceptar facturas sin IVA es un fraude contra nosotros mismos y no se puede justificar de ninguna de las maneras y encima incluirla en nuestra cultura y 'aceptarlo per se' como si fuera una proeza contra el poder instituido. En muchos países eso es castigado tanto moral como legalmente, pero a nosotros los españoles nos gusta muchas veces ser 'héroes' de lo prohibido como si se tratara de Robin Hood".

Tenemos que educar la conciencia para que estos fraudes no dañen la renta per cápita y no debiliten nuestros ingresos del Estado y de las Administraciones, los fondos públicos y europeos en general y cambiemos esta 'moral permisiva' con el fraude, pues cuanto más creamos que nos defraudan más personas lo harán, debido al efecto de la imitación y la sensación de impunidad.

En resumen, los más de 61.000 millones de euros del fraude, nada tienen que ver con los políticos, pues en esto hay muchos millones de ciudadanos de a pie que miran para otro lado cuando se les señalan a ellos.

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