La ciudad y los días

carlos / colón

El cine español y el público

EN 2014 el cine español ha logrado la cuota de taquilla histórica del 25,5, con un crecimiento del 89,9% de espectadores y una recaudación de 123 millones de euros. El presidente de Fapae, Confederación que engloba a los productores audiovisuales, ha celebrado estas cifras "porque suponen el nacimiento en España del cine popular, ese que arrastra a las masas a las salas". Entre las cinco películas con mayor recaudación las hay malas (Torrente 5), correctas (Ocho apellidos vascos, El niño) y buenas (La isla mínima). ¿Y qué más da? Todas benefician por igual a la industria del cine. Y sin ésta, no hay arte.

La diferencia entre el cine y las artes o la literatura es que fue primero una industria y después un arte, mientras que las artes y la literatura fueron primero formas de creación y después industrias. Una importante diferencia. La pintura, la literatura, el teatro o la música existen desde mucho antes que nacieran el mercado del arte, las editoriales y las industrias del espectáculo o discográficas. El Renacimiento marcó el inicio del mercado del arte como forma organizada de comercio y, gracias a la imprenta, de las editoriales: en 1494 se creaba la primera editorial importante de Europa, la Aldina de Venecia. El teatro se convirtió en espectáculo independiente cuyo éxito dependía del favor del público en los siglos XVI y XVII: el primer teatro de Londres se construyó en 1576 y hacia misma fecha empezaron a abrir sus puertas los primeros corrales de comedia españoles. Los compradores de obras de arte y el público de los teatros fueron teniendo una importancia creciente, como testimonió Lope de Vega en 1609: "Cuando he de escribir una comedia, encierro los preceptos con seis llaves; saco a Terencio y Plauto de mi estudio, para que no me den voces (que suele dar gritos la verdad en libros mudos), y escribo por el arte que inventaron los que el vulgar aplauso pretendieron, porque, como las paga el vulgo, es justo hablarle en necio para darle gusto". Si no se le daba gusto a quien pagaba, daba igual el genio que se tuviera: el disgusto de los arcabuceros que encargaron y pagaron La ronda de noche marcó el inicio de la ruina de Rembrandt.

El cine español busca desde los años 30 lo que ha encontrado en 2014: su público. Y parece empezar a darse por enterado de que es una industria que también puede ser un arte, no un arte lastrado por una industria. Más vale tarde que nunca.

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