Pedro M. Espinosa

pespinosa@diariodecadiz.com

Una campaña de abonados con trampa

Manuel Vizcaíno tiene un problema mayor que encontrar suelo para construir un estadio nuevo: encontrar una fórmula justa para que sus abonados puedan acceder al Carranza. No voy a entrar a valorar las restricciones sanitarias de la Junta de Andalucía, aunque cuesta entender tantos remilgos para asistir a un espectáculo al aire libre cuando vemos cada fin de semana a miles de jóvenes haciendo caso omiso de una Ley Antibotellón promulgada mucho antes de que el primer chino dijera en Wuhan qué tos más fea tengo. Lo que sí me parece un despropósito absoluto es la forma en que el Cádiz va a repartir las localidades entre sus abonados. Hay muchas cosas que no entiendo desde que este virus de mierda entró en nuestras vidas. Una de ellas es cómo el Cádiz mantiene abierta la campaña de abonados si no los va a dejar acceder al estadio (venga va, lo llamaré estadio en vez de Carranza, no se me vaya a enfadar Martín Vila). Otra cosa que me tiene mosca es la sensación de que en este Cádiz hay aficionados de primera categoría, de segunda y de segunda b. El orden es inversamente proporcional a la categoría en la que uno se abonó. En mi caso concreto, por poner un ejemplo: fui socio por primera vez en la campaña 80/81, luego, al comenzar mi trayectoria profesional en prensa, en la sección de deportes concretamente, dejé de serlo porque me parecía un tanto de carajote pagar cuando tenía que acudir al Carranza (perdón, estadio) a trabajar. El caso es que volví a hacerme socio cuando ya tenía domingos libres para poder disfrutar del fútbol. ¿Por ese motivo soy menos cadista? Me parece adecuado que se premia la fidelidad, pero todo tiene un límite. Y el límite está en que un aficionado de fondo, por el hecho de haberse hecho socio en la última campaña de Segunda B, pueda disfrutar de la localidad en tribuna pagada con mi dinero, mientras que yo, si se alían los astros, igual consigo un lugar en una esquinita del campo habiendo soltado una pasta gansa. Haría bien el club en decir abiertamente de quién parte esta idea para tener claro a quién no podemos confiar el progreso cadista. Si quieren hacer un sorteo que lo hagan, si quieren primar la antigüedad, adelante, pero, ojo, lo que me parece un auténtico disparate es que abonados que han pagado un carné de tribuna vean el fútbol en fondo y a la inversa. Si hay sólo 1.500 asientos en cada grada que se sorteen pero exclusivamente entre los aficionados que lo hayan solicitado en función a la localidad que han pagado. No creo que sea tan difícil. Todo lo demás es incluso denunciable en un juzgado. A menos que el Cádiz esté dispuesto a devolver la diferencia entre un carné de tribuna y uno de fondo a todos los afectados. Que todo es ponerse a reclamar claro.

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