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Punto de vista

José Ramón del Río

jdel35@hotmail.com

Lo bueno y lo malo de la crisis

Casado teme que los pactos que propone Sánchez tengan como objetivo su permanencia en la Moncloa

Es difícil calificar como bueno o como malo a los participantes en la crisis creada por la pandemia del Covid-19. Este juicio será siempre subjetivo. Pero sí que se puede calificar de buena la actitud del pueblo español en respuesta al duro confinamiento al que ha sido sometido, quizás el más severo decretado en los países afectados por el virus. Sólo algunos pocos han pretendido saltarse la cuarentena, con banales pretextos, pero pretender que todos, y, sobre todo los niños, se recluyan en sus casas, y lo hagan, demuestra el alto nivel de conciencia ciudadana, de los españoles. Y de estos hay que destacar, como parte del pueblo español, al personal sanitario, fuerzas de seguridad y otros técnicos obligados a prestar sus servicios durante jornadas interminables, asumiendo, además el riesgo de contagio y de transmitirlo a los suyos.

De los malos no hay que hablar, ni siquiera calificarlos como tales. Hoy es Jueves Santo, día del amor fraterno. Lo que sí se puede hacer es comentar alguno de los fallos cometidos. Uno de los más destacados es el de la contabilización de los fallecidos, porque el criterio seguido ha sido no computar como tales a los contagiados a los que no se les había hecho el test, con lo que la cifra real entre los fallecido duplica la oficial. Sabido es que test había pocos y hasta el 15 de marzo se había permitido la exportación, cuando se conocía la pandemia de China, Tampoco Europa ha estado a la altura de las circunstancias, fracasando de su intento de dar una respuesta conjunta a la crisis.

Quiere el Gobierno llegar a un consenso con las demás fuerzas políticas para salir de esta crisis y propone un gran pacto al estilo de los que hubo y que se llamaron Pactos de la Moncloa. La ministra portavoz dice que en España se necesita un gran acuerdo entre las fuerzas políticas. Ella, en sus intervenciones, no propicia el consenso con sus destempladas actuaciones, sin suavizarlas, al menos, con una sonrisa. Pero ocurre que, dejando a un lado esto, los independentistas (ERC y Bildu) y los extremistas de Vox y de la CUP dicen que el pacto no les interesa en absoluto. Sólo a Inés Arrimadas le parece bien, mientras que Casado se muestra desconfiado porque se teme que estos pactos que Sánchez propone lo sean con el objetivo de continuar más tiempo en la Moncloa. Manuel Lagares, que intervino en los pactos originales, dicen que estos no tienen nada que ver. Efectivamente, por el influjo de Podemos, tienen un tufo comunistoide que recuerda a Cuba y Venezuela.

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