Editorial

La autocrítica no basta

LA derrota del Partido Popular en las elecciones andaluzas de pasado 22 de marzo ha hecho crujir las estructuras de la formación política que gobierna España con una cómoda mayoría absoluta, pero que parece incapaz de trasladar a la opinión pública el mensaje de que su acción política está detrás del proceso de superación de la crisis económica y de que la recuperación está asentada sobre bases sólidas y se irá traduciendo en una importante creación de puestos de trabajo a corto plazo. El mensaje no ha calado y produce, además, una enorme desconfianza: lo demuestran los pésimos resultados cosechados por Juan Manuel Moreno en Andalucía y las malas perspectivas con las que el partido acude a las próximas convocatorias electorales, complicadas además por la aparición de una fuerza emergente, como Ciudadanos, dispuesta a competir con el PP por el mismo espacio político. En esta situación cada vez son más los dirigentes que han reclamado a Mariano Rajoy nuevas estrategias e incluso nuevas caras para recuperar la imagen del partido. El presidente de la formación y del Gobierno, que no es persona que se deje llevar por la improvisación, ha admitido en una declaración pública que habrá que "corregir" algunas cosas para que la superación de la crisis económica "llegue a la totalidad de los españoles". La autocrítica de Rajoy, poco dado a prodigarlas, supone de hecho que se ha dado el pistoletazo de salida para un proceso de cambio en el PP cuya amplitud e intensidad está todavía por ver, pero que será profundo si en las elecciones autonómicas y municipales de mayo no se invierte la tendencia que muestra las encuestas y que se ha puesto en evidencia en Andalucía. Es la única salida que le queda al partido en el Gobierno una vez que se ha demostrado que el mensaje de la recuperación no es suficiente para lograr la adhesión de la ciudadanía. Ello responde a una realidad sociológica indudable: la crisis está lejos de haber terminado para millones de familias que siguen atrapadas en el desempleo y el paisaje después del terremoto refleja un aumento alarmante de la desigualdad social. El PP tiene que reorientar su estrategia para abarcar sectores de las clases medias que se han visto especialmente castigados por el deterioro económico y que son los que han dado alas a nuevas opciones como Ciudadanos o Podemos. Andalucía ha demostrado que el PP necesita elaborar nuevos mensajes y hacer un esfuerzo de acercamiento a la gente. La autocrítica es el primer paso para poner las cosas en su sitio. Pero no basta: ahora hay que pasar a la acción.

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