TEÓFILA Martínez necesitó 65 minutos para resumir toda la labor de su gobierno a lo largo de 2007. Hubiese sido deseable un discurso aún más largo para añadir al menos unos minutos de autocrítica. Recordando la vieja frase de 'España va bien', la imagen de Cádiz reflejada ayer por Martínez era idílica y, por ello, exagerada. Quienes residan en esta ciudad desde hace más de una década (y la vivan con intensidad, más allá de los que sólo acudan a ella para trabajar) coincidirán en el importante avance que se ha experimentado en casi todos los sentidos. Una ciudad más habitable, con más y mejores servicios, con más ocio, más fácil de acceder, más moderna. A lo largo de 2007 se ha seguido avanzado en este progreso que tiene en el 2012 su estación termino, cuando Cádiz deba estar preparada para ser una ciudad donde prime, sobre todo, la calidad de vida. Pero este desarrollo no debe enmascarar que Cádiz soporta un paro que afecta a más de 11.000 de sus vecinos, que sus calles siguen estando sucias, que el comercio necesita la enésima revitalización, que la ejecución de determinados equipamientos apenas avanzan por mucho déficit cero que se haya conseguido. Y, sobre todo, que tenemos una sociedad que necesita formarse mejor, que necesita creer en Cádiz. Y eso es también gestión pública, aunque dé pocos votos.

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