Con la venia

Fernando Santiago

fdosantiago@prensacadiz.org

Viva España y Jerez

Aparte de conflictos históricos, Pacheco fue el exponente del nacionalismo jerezano que llevó al esperpento Pilar Sánchez

Uno de los momentos cumbres del Carnaval callejero fue la sevillana de 'El coro de la cárcel', obra de José María Canseco, sobre la pugna entre Conenecticut y Massachussets. "Si no eres de Connecticut-Connecticut, entonces eres de pueblo", cantaban con sabiduría la rivalidad entre ambas zonas de los EEUU a cuenta del vino, el fútbol (americano) y el resto de tradiciones esperpénticas. Recordaba ese momento cuando se produjo el encuentro entre el alcalde de Cádiz y la alcaldesa de Jerez, calificado como histórico por ambos, que ha levantado los celos en el PP porque parece ser que una vez se reunieron Teófila Martínez y María José García Pelayo: habrase visto, qué osadía, calificar de histórico un encuentro si ellas ya se habían reunido no se sabe para qué, nadie recuerda cuándo, pero fueron las primeras. Es lo que en términos vulgares se llama un ataque de cuernos, jaleado por concejales del PP y adictos a la causa. En mi reconocida ingenuidad pensaba yo que si algo es bueno debería ser apoyado por todos. Si le sacan faltas es como el chiste de la borrachera: ya verás cómo le ponen pegas. Que si la ropa del alcalde, que si es bajita la alcaldesa de Jerez, que si la hora, que si los regalos, que si no se invitó a este o a este otro. Puestos a poner pegas ya lo satirizó el Bati en aquel cuarteto 'Peña Cultural y Recreativa Los Pejigueras', lo dice uno que sabe de eso, que por algo llevo 30 años de sieso oficial de la ciudad. Hubiera correspondido que la oposición, aunque pongan cara de póker, se felicite por la buena marcha de las dos candidaturas al Congreso Internacional de la Lengua Española y a la Capital Europea de la Cultura, que incluso dos ciudades que se dan la espalda con insistencia se pongan de acuerdo una vez. Ya se sabe que Cádiz y Jerez nunca han vivido un idilio, ambas más cerca de Sevilla que de sus vecinos. Cádiz, más portuaria y cosmopolita, Jerez con su vino y sus caballos, las dos con el flamenco. No me importa reconocer que me muevo con más facilidad por Londres o Nueva York que por Jerez, no me gusta el vino, ni los caballos, ni las ferias, ni las motos, ni el flamenco. He ido a Jerez invitado por Rafa Navas, David Fernández o Javier Sánchez Rojas pero no soy asiduo. Supongo que le pasará lo mismo a muchos jerezanos con respecto a Cádiz. Aparte de los conflictos históricos, Pacheco fue el exponente del nacionalismo jerezano que llevó al esperpento Pilar Sánchez (meses antes de pasar a la sombra) cuando el ascenso del Xerez. A veces nos hemos convertido en la copla de Javier Krahe: "Decidió la autoridad de Villatripas de Arriba, que viva el alcalde viva, erigir un monumento que a los de Abajo asombrara", y acaba con "la erección no estuvo mal, satisfizo al personal".

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