Editorial

Trump se engancha al populismo chavista

LA campaña electoral para la Presidencia de Estados Unidos entra en su fase decisiva marcada por las continuas salidas de tono del candidato republicano, Donald Trump. El excéntrico multimillonario ya sorprendió con su nominación contra todo pronóstico y ha decidido basar su estrategia en pulsar los más bajos instintos y los mayores miedos del votante norteamericano. Al más puro estilo del populismo chavista, Trump aventa los temores sempiternos del país más poderoso del mundo, consciente de que el respaldo de la América profunda es clave para su elección. En este camino no ha dudado ni un segundo en traspasar todos los límites establecidos por la política tradicional y ha hecho de la provocación y la amenaza su principal elemento de convicción. Esta misma semana ha sugerido a los partidarios de la segunda enmienda -la que permite portar armas- que tienen en sus manos frenar a Hillary Clinton. Y después ha atribuido la paternidad del Estado Islámico a Barack Obama y a su ex secretaria de Estado. Todo perfectamente medido para que sus disculpas a medias a posteriori no entorpezcan el fondo del mensaje que quiere transmitir: los demócratas son un peligro para Estados Unidos y el principal riesgo que amenaza su supremacía mundial. Nada preocupa a Trump que la élite republicana se pronuncie en su contra y que se multipliquen las voces que alertan del riesgo que supondría su elección. El magnate sabe que en tiempos de zozobra económica no hay nada como recurrir a las motivaciones más primarias de los electores para llegarles al corazón. Por muy impresentables y ridículas que nos parezcan sus palabras no podemos ignorar que calan hondo en un buen número de norteamericanos que ven en Trump al guardián de las esencias del país. Ante esta realidad, la labor de pedagogía de Clinton y de los líderes mundiales ha de ser ímproba para frenarlo. Porque hemos de ser conscientes de que tener a Trump sentado en el Despacho Oval de la Casa Blanca sería una noticia pésima para el equilibrio de poderes en el mundo.

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