La AZOTEA de

Pilar / Vera / Pvera@ Diariodecadiz.com

Trabajo por magdalenas

COMO todos nos temíamos, María Antonieta era una santa. O tal vez no una santa, pero ni mejor ni peor de lo que cualquiera habría sido en su lugar. Lo terrible es que incluso con las apócrifas galletas, la mujer llega a parecer hoy día un modelo de deferencia laboral. Hace poco, una chica sacó a la luz la última oferta de trabajo que había llegado a sus manos: en Distrito 01 -empresa de creativos- le proponían colaborar dos días, sin contrato y por dos euros la hora. Su misión, llamar por teléfono -"¡Muy fácil!"- y hacer una base de datos de invitados a una fiesta. Sí, como enseñarle un piano a un niño sin manos. "¡Pero no te preocupes -añadieron, en el colmo de la ignominia- tenemos un catering con magdalenas y puedes coger lo que quieras!". Trabajo por magdalenas es ya un grupo en Facebook, para felicidad del monstruo de las galletas. Y los gafapastas se han convertido, de repente, en iconos dignos de los rostros del Absolutismo. La vida es bella. E irónica.

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