El Alambique

alejandro / barragán

Techos

EL techo de la estupidez, a veces, se derrumba, cual Casa de las Cadenas, y desalojan a todos los vecinos, incluidos los del banco, porque todo se desparrama y la tontería campa a sus anchas. El Ayuntamiento envía su comunicado correspondiente, argumentando que ya habían denunciado al dueño de la estupidez, avisándole del mal estado que presentaba y que, por ser algo tan valioso, estaba obligado a salvaguardar. El Ayuntamiento, como siempre, tan atento. Por su parte, la Junta, también ágil y eficiente como de costumbre, investiga entre sus documentos por qué el dueño no había llevado a cabo las labores de mantenimiento que le obliga la ley. Porque una administración como la Junta no deja de indagar nunca, buscando la verdad en cualquier cajón de sus despachos.

Por su parte, los dueños de la estupidez, todos, parecen disfrutar poniendo un elefante encima de otro, probando el aguante de su sandez. Quizás, como veía que no se caía, por eso, fueron a llamar a otro... Hasta que se cayó. Pum. Y, lástima, que claman todos al unísono, un patrimonio más perdido. Hagamos un homenaje, dediquémosle una rotonda.

Luego podría crearse una plataforma que protestara en la calle por la dejadez hacia la estupidez. Ue, ue, ueo, corearían en manifestación sus activos miembros, pidiendo límites para la estupidez derramada, que es lo que hacen los ciudadanos con conciencia.

Sin embargo, la diferencia entre el techo de la estupidez que se nos viene encima y el de la Casa de las Cadenas (o el del Vaporcito, o el de la Prioral cuando le llegue su turno) es que el primero -y no sé por qué- recibe una respuesta inmediata y protocolaria, ajustada a derecho, que lo hace levantarse de nuevo en un periquete, pero más alto, mucho más alto, más costoso y más vistoso. El segundo será noticia en el periódico unos cuantos días y hasta luego. No habrá quién lo levante, como la muralla de Santa Catalina. Quizás porque cueste dinero y no sirva para ganar ni cuatro votos. Ay, qué pillos son siempre y yo qué mal pensado.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios