LAS PRODUCCIONES: UNA REFLEXIÓN

Fermín / Lobatón

Sobrevivir en tiempos de transición

La tan traída crisis del mercado discográfico, que realmente no es más que la expresión del tránsito a un nuevo modelo de difusión, tiene su reflejo en la edición de discos flamencos. Su primer y más importante dato es, sin duda, la constatada deserción del mercado flamenco de los grandes e históricos sellos multinacionales. Si se repasa la producción de discos del año que termina, se observa claramente que -salvo en un par de casos- esos sellos se han limitado a las reediciones o antologías de su fondo de catálogo. Los riesgos, pues, son mínimos o casi inexistentes. Un ejemplo: la multinacional Universal ha editado una docena de títulos en 2008, pero solamente uno de ellos se puede considerar un lanzamiento puro: el disco Soulerías de Pitingo que, además, tiene que ser entendido como un trabajo fronterizo destinado al mercado mayoritario. El otro lanzamiento sería la grabación Reencuentro de Camarón, pero ésta -como ya se ha dicho- consiste en un nuevo trabajo de remezclas sobre grabaciones antiguas del cantaor de La Isla.

Ejemplos contrarios los encontraríamos en los casos de Enrique Morente o Carmen Linares, dos artistas que también han publicado discos este año. El primero, con su trabajo Pablo de Málaga, no lo ha hecho con su casa habitual Virgin-EMI, sino rescatando su sello propio, Discos Probeticos, en sociedad con otro pequeño (Caimán Records), y con el apoyo de una entidad financiera, la Bilbao Bizcaia Kutcha (BBK) que, por cierto, también apoyó la grabación del disco colectivo Nueva Frontera del Cante de Jerez 2008 (Bujío Producciones). En el caso de la cantaora, que hasta ahora había publicado con Universal, ya se ha contado en estas páginas cómo se ha visto obligada a crear su propio sello, Salobre, para lanzar su último trabajo Raíces y Alas.

La creación de sellos propios, por parte de los artistas, o de sellos independientes pasa por ser la alternativa para estos tiempos de transición. También es recurrente el apoyo institucional (del Centro Andaluz de Flamenco, principalmente, pero no sólo) para cierto tipo de ediciones. El problema se traspasa entonces a la distribución que, hoy por hoy, se percibe como más que deficiente en la mayoría de los casos. Está claro que el futuro pasa por la omnipresente red (el portal Flamenco World lo ha tenido claro creando su propio sello), pero, en este país, lo de las descargas legales, en continuo crecimiento en otras partes del mundo, todavía no cala mientras se pueda hacer gratis. Es una situación que durará hasta la desaparición efectiva del formato CD y la llegada de una eficiente regulación del mercado en internet. En ambos casos, y como con el Bicentenario, parece que hay que mirar hacia el horizonte de 2012.

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