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EL general jefe del Ejército del Sur, Gonzalo Queipo de Llano, fue recibido en septiembre de 1937 en El Puerto de Santa María como un triunfador al estilo de los generales romanos. El militar había sido desterrado, con anterioridad por el gobierno monárquico, por su condición de republicano, cumpliendo su condena en El Puerto en una casa de la calle Cruces donde vivía y trabajaba en una explotación salinera de la Ciudad. Era muy amigo de Abelardo González Franco 'el manco Guindate'.
Pero ya en el segundo año de la Guerra Civil, con Queipo de Llano con mando en el ejército sublevado y rebelado contra la II República cuyas ideas defendió, la Comisión Gestora Municipal, presidida Manuel Rives Brest en funciones de alcalde no electo, acordó el 31 de agosto, pocos días antes de su llegada a El Puerto, nombrarlo Hijo Adoptivo, distinción que recibiría el 5 de septiembre del mismo año, cuando presidió en El Puerto una corrida patriótica a beneficio del acorazado España. El pergamino con el nombramiento de Hijo Adoptivo de El Puerto, realizado por el calígrafo José Luis Valero, no se expuso sin embargo hasta un año después, en septiembre de 1938, en un 'céntrico comercio' de la localidad. Posteriormente, claro, la entrega del pergamino…
Aquel día septembrino de 1938, a primera hora de la mañana Queipo de Llano presidió la inauguración y bendición del monumento a los Caídos en la plaza de Cristobal Colón que inauguraba, hoy ya desaparecido como otros símbolos del anterior régimen. En la ceremonia pronunció un discurso el joven Augusto Haupold Agüera. Terminado aquel acto, el general dirigiría junto a su comitiva hacia el Ayuntamiento donde recibiría el el pergamino con el nombramiento de hijo adoptivo de la población que, como hemos señalado, celebró un año antes. Queipo visitó posteriormente el comedor de Auxilio Social y almorzó en la finca La Manuela. Era un hombre fuerte, un señor de la guerra, al que había que contentar e intentar sacar algún beneficio para la Ciudad. Como ha ocurrido y ocurrirá siempre, en el arrimo al poder establecido o al poder de la fuerza.
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