Peligro para Andalucía

A los andaluces les hacen llamamientos para levantarse de vez en cuando, como si durmieran la siesta

Han pasado más de 40 años desde aquel 28 de febrero de 1980, cuando los andaluces votaron su autonomía. La Andalucía de hoy afronta algunos peligros parecidos a los de entonces. Nunca deberíamos olvidar que aquel referéndum sirvió para unir a un amplio sector de los andaluces. Unirlos contra los privilegios que el Gobierno intentaba que sólo fueran para las nacionalidades históricas reconocidas en la Constitución: Cataluña, País Vasco y Galicia. Es decir, las que tenían lengua propia y las que habían alcanzado prerrogativas en la Segunda República. Por el contrario, Andalucía debía ganarse la autonomía en un referéndum con muy duras condiciones.

En la España de 2021 tenemos 17 autonomías, con un modelo de Estado cuestionado a consecuencia de la cogobernanza que se inventó Pedro Sánchez para escurrir el bulto de sus responsabilidades, a la vez que le montaba una campaña en Cataluña a su ministro Salvador Illa. Los pactos del PSOE y Unidas Podemos en el modelo Frankenstein blanquearon como socios a partidos independentistas. Son los mismos que buscan privilegios mientras amenazan.

Sin disimulo y sin vergüenza, se habla de la España plurinacional. Pablo Iglesias lo ha proclamado como objetivo. Hacia eso se encaminan gran parte de las decisiones del Gobierno. Para Andalucía sería letal, porque una vez más quedaría marginada. La comunidad más poblada de España no puede asumir un papel de actriz secundaria. Los independentistas han convertido la sublevación, las protestas y la extorsión en el modus operandi para sus fines.

En Andalucía, después de cuatro décadas de poder socialista, las cosas habían cambiado poco. La conciencia andaluza, en vez de ir a más, se ha difuminado. Se sustenta en decir que somos tan andaluces como españoles. ¿Y qué pasa? La rebeldía contra el sistema, paradójicamente, mira ahora hacia Vox, que defiende una España unitaria, y hacia Unidas Podemos y sus grupos afines, que defienden una España plurinacional, por no decir rota y separada. La mayoría que salió a las calles hace más de 40 años para pedir la autonomía ha evolucionado por los caminos más discordantes.

La Junta, donde gobiernan PP y Ciudadanos (con el apoyo externo de Vox), lanza la campaña "¡Andaluces, de nuevo, levantaos!" y premia a Raphael. A los andaluces les hacen llamamientos para levantarse de vez en cuando, como si durmieran la siesta. La autonomía que tenemos es burocrática y sin influencia, apenas un espejismo.

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