José Joaquín León

Oposición olímpica

DIGAMOS No. Ahora está de moda decir que no a todo, incluso a los Juegos Olímpicos. Así que los de Río de Janeiro se han inaugurado como si dieran vergüenza, resaltando que se han gastado en la ceremonia de apertura sólo un 10% de lo que costó en Londres 2012. Y que fue un espectáculo ecológico, verde, sostenible, con guiños a la historia de Brasil, que es un gran país, a pesar de la crisis, a pesar de que Lula da Silva (uno de los dirigentes que iba a salvar a los pobres) está pringado por corrupción; a pesar de que Dilma (otra salvadora, que en general caía bien) ha terminado de tal manera; a pesar de que O Rei Pelé se borró a última hora para encender el pebetero.

¿Qué se hizo del espíritu olímpico? Para llegar a Maracaná, en los últimos días, la antorcha olímpica debió ser custodiada, no por miedo a un atentado, sino porque los indignados brasileños la querían atacar. En Brasil hay enormes desigualdades, a pesar de que gobernaron Lula y Dilma, y entonces estaba muy bien su economía, pero ya no tanto, y siguen las favelas. Dicen que el dinero que se han gastado en los Juegos Olímpicos lo podrían haber dedicado a los barrios y a los parados. ¿A qué les suena? Como si las grandes corporaciones internacionales que patrocinan estos eventos regalaran el dinero para los barrios. Algún puesto de trabajo habrán creado.

Los Juegos Olímpicos tampoco son lo que eran. Ahora se organizan poniendo excusas. Aparte de la oposición galopante que padecen en Río, como sucedió con el Mundial de fútbol, fíjense en los anteriores:

Atenas 2004 fue el principio de la crisis griega, por lo mucho que se mangó, y porque pasó lo del Pasok. En Pekín 2008, como China es un país comunista (para lo que le conviene) no pasó nada, y si se mangó no me acuerdo, pero a partir de ahí los chinos se consolidaron como gran potencia económica mundial y se hartaron de ganar medallas. Después llegó Londres 2012, que fue el pórtico de la gloria del Brexit, y dio paso a los juegos sostenibles para ganar medallitas, siendo buenos y sin doparse.

Recordemos que los Juegos de Río de Janeiro pudieron ser los de Madrid 2016. Menos mal que se los condieron a ellos. Pues se hubieran encontrado a Madrid de cualquier manera. Y a Cádiz después de una Gran Regata. España con un Gobierno en funciones, sin partidos que pacten ni por equivocación, con indignados ya situados con su representación parlamentaria, con senadores que gastan 16.000 euros en taxis…

Gracias a Dios, nada pasa por casualidad.

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