El pinsapar

ENRIQUE / MONTIEL

Oh, qué escándalo

HAN sacado fuera de una reunión lo que no debía haber salido. Los socialistas se reunieron a puerta cerrada pero hoy las tecnologías nos acechan. A todos. Y así hemos conocido fragmentos de las intervenciones contrarias a un pacto con Podemos. Ocurrió después de que Pedro Sánchez pegara la pirueta inesperada: consultar a la militancia a la vista del calvario al que lo someten los barones territoriales. Que está encantada, por cierto. La militancia. De que la consulten. Dirán lo que quieran pero que le pidan que diga algo, buenoooo. Quizá por esto, a posteriori, se comprende mejor el mensaje de Alfonso Guerra: Que digan la verdad. Pedir la verdad es como suplicar que no mientan. Está implícito. Y en verdad la mentira es lo que sobrevuela por este emplaste de yo contigo no hablo y yo con esos no voy a ningún sitio y si van esos a mí no hablarme. Todos contra todos y Rajoy esperando, sentado como un buda, que le llueva. Porque esta sequía no es normal. Que nadie quiera hablar con él, digo. Siete millones y medio de votos. ¿Así qué puede decirle al Rey? No creo ser benévolo al comprenderlo. ¿Para qué, para que todos lo machaquen sin más consecuencias?

No alcanzo a comprender en profundidad qué se está moviendo aquí. Pedro Sánchez, digo. Y la mitad de su gobierno que le hizo a la medida Pablo Iglesias. Yo vicepresidente y esos son los ministros de Podemos si quieres ser presidente del Gobierno con mis votos. Lo cual que fue la primera piedra de escándalo, la espina de corvina que tienen clavada en el cuello los barones territoriales en activo, los jarrones chinos, la vieja guardia del PSOE y, en general, el búnker constitucionalista, Pablo Iglesias dixit. Con la pancarta enarbolada de un gobierno de cambio y de progreso. Que bien mirado puede significar esto y lo contrario, como es sabido.

Ayer el Rey seguía sonriendo a los que acudían a su convocatoria. Ni un milímetro se mueve de su ladrillo constitucional y ojalá que nadie lo empuje a un movimiento que desestabilice este edificio en el que todos estamos viviendo juntos hasta la fecha. Que no es poco. Pero bueno, Pedro Sánchez está en medio de un turbión que él mismo ha provocado con su negativa a hablar con unos y el no a negociar con los otros, de los suyos. Entre negaciones, negativas, cerrazones y una sorda inquina que va por debajo están pasando estos días mientras España está siendo gobernada en funciones. Por lo menos hemos conocido, oh, escándalo, lo que se dice en el ágora discreta. ¿Que no a Podemos?

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