En tránsito

OTAN no, bases fuera

El odio a la OTAN y a todo lo que significa está muy presente en un amplio sector de la izquierda que defiende a Putin

Hace muchos años, cuando la izquierda se manifestaba contra las bases norteamericanas en España -"OTAN no, bases fuera", ¿recuerdan?- no se oyó a ningún manifestante protestar por la existencia de bases militares soviéticas en los países del Este de Europa. En Polonia, por ejemplo, o en Checoslovaquia o en Hungría. Nunca, jamás, nuestros fogosos pacifistas manifestaron la menor crítica contra esas bases. Las bases norteamericanas eran una humillación y una vergonzosa imposición imperialista, pero las bases soviéticas no merecieron jamás ni una sola queja. Recuerdo a intelectuales de gran prestigio -escritores, cineastas, artistas, gente por lo general muy sofisticada y muy culta- despotricando contra la OTAN pero ocultando por completo la existencia de bases soviéticas en suelo europeo. Era como si no existieran. "OTAN no, bases fuera", chillaban. Jamás se les ocurrió pensar que quizá podían gritar tan tranquilos y escribir sus libros y vivir en un régimen de libertades porque había una organización militar -fea, sí, y cara, sí- que de algún modo protegía sus libertades con sus misiles y sus aviones de combate. Para ellos, una sociedad libre no necesitaba protección militar de ninguna clase. Y jamás se les ocurrió pensar que si ellos podían manifestarse y gritar y proclamar su pacifismo -un pacifismo unilateral que nunca quisieron aplicar a la Europa del Este- era porque esas fuerzas militares les permitían vivir en un régimen que garantizaba las libertades civiles. Unas libertades que nadie podía disfrutar en la Europa del Este, y mucho menos en la URSS o en la China de Mao.

Todo esto puede sonar a película mala de espías de otra época, pero conviene recordarlo porque el odio a la OTAN y a todo lo que significa está muy presente en un amplio sector de la izquierda que defiende a Putin -aunque sea con la boca chica- porque Putin también odia a la OTAN y es enemigo de todo lo que representa la OTAN: las libertades civiles, la democracia liberal, la alternancia en el poder, todas esas fruslerías que antes se denominaban "la democracia burguesa" o "la democracia formal". Hay que recordarlo: en los dos extremos del arco político, tanto en la extrema derecha antiglobalista como en la extrema izquierda anti OTAN, hay mucha gente que defiende a Putin. Recuérdalo tú y recuérdalo a otros.

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