El Palillero

Nuevas calles en Cádiz

Kichi no ha sido sectario con las nuevas incorporaciones. Por el contrario, representan las diversas sensibilidades

Esta es la semana del nuevo callejero gaditano. El alcalde de Cádiz, José María González, está inaugurando calles, pasajes, plazas y jardines con los nombres que han incorporado. Fue aprobado por la anterior Corporación Municipal, que también presidía él, pero le corresponde hacerlo en su nuevo periodo en la Alcaldía. En la tarde de ayer le tocó el turno a la merecida plaza que ya reconoce a mi querido amigo Pedro Payán Sotomayor en la Segunda Aguada. Un honor conseguido en vida, con lo cual Pedro tiene doble mérito. Hoy le toca el turno a la calle de Miguel Láinez Capote, que por desgracia no lo pudo ver en vida, sino que se ajusta a la norma clásica de honrar a los difuntos ilustres.

Se le debe reconocer a Kichi que no ha sido sectario con las nuevas incorporaciones. Por el contrario, es bastante representativo de las diversas sensibilidades de Cádiz, una ciudad de ideas plurales. A lo largo de la historia, era costumbre que cada vez que había un cambio político, el nuevo Ayuntamiento dedicaba las calles a sus afines. En los siglos XIX y XX era lo habitual. En Cádiz, durante la II República, a la actual calle Feduchy la rotularon como Carlos Marx. Desembocaba en la plaza del Palillero, a la que los franquistas rotularon como General Varela. En los tiempos de Carlos Díaz en la Alcaldía hubo una poda bastante sensata.

En la decena de calles, pasajes, plazas y jardines que está inaugurando Kichi hay pluralidad. La comisión municipal y el pleno aprobaron unos cambios que satisfacen peticiones de entidades diversas, desde asociaciones de vecinos a cofradías.

Ya elogié, en otro artículo, las incorporaciones de Pedro Payán Sotomayor, el canal de Ponce Cordones, Pilar Paz Pasamar, y dos escultores muy vinculados a la imaginería gaditana: una histórica, La Roldana, y otro más reciente, Miguel Láinez Capote. Son cinco personajes del ámbito cultural, que se han sumado a otros cinco de diferentes ámbitos sociales: Inocencio Gómez Nino, las Víctimas de la Talidomida, Enrique Blanco Cortés, Guillermina Rojas y Milagros Rendón Martell. La supuesta relación de esta última con la muerte del Corneta Soto Guerrero es también una curiosa reflexión sobre las dos Españas de la Guerra Civil en las calles de la ciudad.

Cádiz es la consecuencia de su historia. No surge de la nada, sino que se va creando con el tiempo. En las elecciones, unas veces gana la izquierda y otras la derecha. Pero las calles son de todos. Por eso, debe haber espacio para quienes se lo merecen. Es justo atender las peticiones razonables.

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