editorial

Nueva denuncia contra la Junta

LA juez Mercedes Alaya, que instruye el caso de los expedientes de regulación de empleo fraudulentos, ha recibido nueva munición contra el Gobierno socialista andaluz. Se trata de la grabación que un subordinado de la presidenta de la empresa pública Invercaria hizo, sin conocimiento de ésta, de la conversación que mantuvieron ambos en relación con los créditos concedidos a diversas empresas. La grabación, que se ha conocido ya resumida y montada, recoge la presunta exigencia de la presidenta de que su interlocutor elaborase informes justificativos de dichas ayudas cuando ya habían sido otorgadas, todo ello con el propósito de hacer frente a una auditoría de la Cámara de Cuentas que podría descubrir las irregularidades realizadas. Un portavoz de la Junta ha denunciado que la cinta ha sido manipulada y que la conversación se refería a otras cuestiones. Por su parte, la responsable de Invercaria ha presentado hace unos días su dimisión alegando motivos personales. Sea como fuere, y aun resaltando que se trata de la denuncia planteada en el contexto de un despido laboral, el hecho es lo suficientemente grave como para que la propia Junta ordene una investigación exhaustiva, amén de la que habrá de sustanciarse en el juzgado correspondiente, es decir, en el de la juez Alaya. La noticia viene a agitar aún más una campaña electoral, prácticamente ya abierta a todos los efectos, en la que el cambio o la continuidad se pueden dilucidar en función de un puñado de votos y unos pocos escaños. Lo peor que les puede pasar a los socialistas es que, con el goteo de escándalos que le afectan y los indicios de otros, lleguen a la conclusión de que su larga permanencia en el poder les ha llevado a eludir los controles administrativos de la política de subvenciones y ayudas hasta hacer un uso arbitrario de las facultades discrecionales que concede la ley a los gobernantes. Esa impresión, junto a la grave crisis económica, puede terminar arrastrando al actual gobierno autonómico y produciendo la alternancia política que nunca ha vivido la comunidad andaluza.

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