El Palillero

José Joaquín / león

Nuestro Museo del Carnaval

SE habla del Museo del Carnaval y a la buena gente gaditana le entra la risa. Hay motivos. Imagínense que estuviéramos en el año 2035 y leyéramos en el Diario: "El Museo del Carnaval se instalará en la Casa del Almirante". Pues es, más o menos, lo que está pasando con ese proyecto, que se empezó a gestar a finales del siglo pasado, cuando parecía una ocurrencia de Valdivia y los autores. No se ha colocado la primera piedra, ni se ha visto un albañil, ni existe un proyecto coherente de contenidos, ni nada que haga suponer que lo visitaremos algún día. ¿Saben por qué? Porque ese museo es uno de los grandes cuentos de Cádiz.

No hay nada, pero las hemerotecas están llenas de noticias sobre el Museo del Carnaval. Lo mejor de todo fue el concurso para el edificio, que se iba a construir en el barrio de La Viña, no muy lejos del hotel de Valcárcel. El concurso lo ganó Rafael de Giles, un arquitecto de San Roque, y el asunto ha llegado a los tribunales. La buena gente ya no se acuerda, pero el diseño del edificio realizado por el citado arquitecto fue muy criticado. Como suele ocurrir con los concursos de arquitectura gaditanos (que han sido pocos) se definió a la ligera: un mamarracho.

El Ayuntamiento tenía como alcaldesa a Teófila cuando convocó ese concurso en 2006. Ella no escarmentó del todo. En 2014 apareció otro proyecto, esta vez sin premio, obra del taller de los técnicos municipales. ¿Y qué se dijo? Que era un mamarracho. Lo que se criticó no fue tanto el emplazamiento del edificio, en la plaza de Guerra Jiménez (o sea, en el solar del antiguo cine Terraza), sino el edificio en sí mismo. Surgieron controversias sobre si el dibujo estaba derecho o al revés. Pero a nadie se le ocurrió que allí alguna vez se construyera algo, menos aún el Museo del Carnaval.

Ahora se habla del llamado Palacio de Recaño, un lugar donde ya lo propuso una de las secciones del PSOE local, siendo ninguneados. Pero ahora Fran cuela todo. En realidad, hasta hace un año, cada partido proponía un lugar diferente. Y daba igual, porque sabían que nunca se abriría ese museo maldito. El Palacio de Recaño (nombre pomposo por el que nadie conoce esa casa en Cádiz) es el edificio donde estuvo el antiguo colegio de la Torre Tavira de sor Felisita y las Hermanas de la Caridad. Después sirvió para el Conservatorio de Música. Luego querían instalar el Archivo Municipal, que sigue en la calle Isabel la Católica. Y ahora no hay nada en ese palacio, como en otros. Cádiz es así: tanto hablar de la vivienda y no saben qué hacer con los palacios.

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