Hemos pasado de la generación de la telera a la del mollete. Antes cuando se desayunaba en los bares antiguos o en las ventas de los pueblos pedíamos una tostada de pan de telera con zurrapa o con manteca colorá espolvoreada de azúcar. Ahora pedimos un mollete integral con aceite (AVOE) y tomate. Supongo que será el progreso, no estoy muy seguro. Hace años era todo un regalo una telera de El Tempul o, como mucho, de Medina y Facinas. Ahora si va uno al Horno de Vélez de Lebrija, a La Artesa de Arcos o a La Cremita de Chiclana elegir pan es una auténtica epopeya. Si antes se elegía entre un cundi, un manolete o un viena, ahora la lista para elegir es inmensa: integral, gallego, baguete, de cúrcuma, de flor de guisante, de semillas de chía, de centeno, de espelta, boba, chapata, molletes en diferentes tamaños y formas.

Durante el confinamiento a todo el mundo le dio por hacer pan de masa madre, como al Kiki. No sé muy bien lo que significa pero debe ser una delicatessen reservada a paladares exquisitos habida cuenta de cómo nos venden la moto los que perpetran ese tipo de pan. Antiguamente se podía ir a La Rosa de Oro, el Horno de la Gloria, el Horno de la Torre , a la calle Compañía donde los Bustelo, al Horno de la Palma del Hondillo, Las Navas, Panificadora Castro o El Molino. En la calle Rosario había un horno donde iban los que salían de farra por las noches a comprarse un dulce para mitigar la tajá. Luego llegó el pan precocido a todos los supermercados, a 30 céntimos la barra, lo que hundió a los hornos tradicionales. Y eso que los Bustelo vendían unos quitahambres monumentales y en La Torre hacían chamcos, palmeras y empanadillas de cidra. Da igual, llegaron los nuevos tiempos.

Lejos queda cuando en Cádiz los panaderos eran comunistas, uno de ellos llegó a concejal, Florentino Oitabén, fusilado a la entrada de La Caleta. Momentos gloriosos de la panadería Virgili , que le dio nombre a un equipo de fútbol campeón de España. Llegó primero el Don Pan de los Ordóñez y luego se instaló Antonia Butrón, ahora famosa por haber pleiteado con una chirigota que le dio por simular a Louis Vuitton con el nombre chiclanero.

Si usted va ahora a desayunar tiene que dictar la comanda durante varios minutos: si el pan es integral o no, si es sin gluten, si mollete o tostada, si medioa viena o una entera, si integral o normal (David de la Cruz se toma dos vienas integrales , no se sabe dónde los echa).

Cambian las costumbres. Ahora hasta el pan de telera queda un poco zafio, con las buenas sopas de tomate y los maravillosos gazpachos que se han hecho con este sencillo y nutritivo pan. Ahora para ser panadero hay que estudiar ingeniería , tener una web y estar atentos a qué día venden cada tipo de pan.

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