ME gustaría escribir sobre temas políticos recientes, caso de la tercera dimisión que ocurre dentro del seno del actual equipo de gobierno en tan sólo dos años y medio de mandato, o la irrupción en nuestra vida diaria, de nuevo, del incombustible Pedro Alamillos. Empiezo por éste, quien ahora, después de ser presunto expulsado del PSOE y abandonar su militancia de Independientes Portuenses, pasa a representar los intereses de los vecinos del Barrio Alto y, por tanto, se ha ido de gira a las distintas redacciones denunciando a Urbanismo para que agilice la redacción del Plan Especial del Casco Histórico. El mundo al revés, ya que cuando fue concejal de Patrimonio con el PSOE y de Urbanismo con IP pudo haber hecho algo y ya hubiéramos contado con este documento hace tiempo. Sin embargo, visto lo visto, hoy 8 de marzo (cuando escribo este Alambique) se conmemora el Día de la Mujer Trabajadora y deseo apartar mi mente de esa cotidianidad política, que muchas veces me absorbe y no me deja ver que hay vida más allá de ese mundo hostil de salón de plenos.

Así las cosas lo único que deseo hacer hoy es estar contenta por dar la bienvenida a este mundo a una nueva mujer, Julia, que con 2.900 gramos ha llegado y se ha instalado en nuestras vidas donde ha sido recibida con alegría. Especialmente, después de haber estado atosigando durante los últimos días a su madre al querer salir antes de tiempo para ver con sus propios ojos lo que le iba a deparar el futuro. Estoy segura que esta cosita nos llenará de alegrías y, si sale a su madre, nos acribillará a preguntas hasta conseguir las respuestas adecuadas. También, como millones de mujeres en este mundo, seguro que será responsable, estudiosa y trabajadora. Todo el equipo familiar la rodearemos de cariño y cuidaremos lo mejor que sepamos, siempre, eso sí, siguiendo la pauta que nos marquen sus progenitores que son lo que harán de ella una mujer de provecho y la enseñarán a elegir las grandes oportunidades que nos ofrece la vida. Sé que Julia ha llegado pisando fuerte y nos hará sentirnos muy orgullosos. A esta nueva portuense le ha dado por nacer en Sevilla, pero ya se sabe que los de El Puerto somos especiales y nacemos donde nos viene en gana. ¡Bienvenida, mujer!

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