SE acaba de publicar en España el librito de Stephane Hessel Indignaos en el que llama la atención sobre el devenir de la sociedad actual. De alguna manera va en la misma línea del ya famoso Algo va mal de Tony Judt. Ambos libros expresan la perplejidad de la izquierda en occidente, capaz de realizar el diagnóstico correcto pero incapaz de prescribir  un tratamiento a los males que aquejan a la sociedad. La socialdemocracia creó en Europa el estado del bienestar . Las prestaciones por jubilación, la educación y la sanidad universal y gratuita y todo un entramado de ayudas sociales para integrar a las clases desfavorecidas. Ese sistema  propició que la defensa de la igualdad fuera el eje de la política   hasta el punto de que los partidos de  derechas no se atrevían a atacarlo o desmontarlo. Hasta que llegaron Thatcher y Reagan y con ellos la revolución liberal, la desregulación y la privatización de servicios. Esa política ha traído como consecuencia la grave crisis actual. Curiosamente la izquierda ha sabido darse cuenta del origen de los problemas, de sus causas esenciales, pero no ha encontrado una fórmula para salir del agujero. De una manera especial en España, donde el desempleo dobla ya la media europea. Tan sólo en la provincia de Cádiz hay ya 182.000 parados, una cifra que supone muchas desilusiones y mucha pesadumbre. Con toda probabilidad el PP ganará las próximas elecciones generales y puede que las autonómicas. Nos aplicará una cura de caballo consistente en reducir o eliminar prestaciones sociales, ayudas y subsidios. Reducirá el tamaño del estado con el mantra de que la cosa está peor de lo imaginado y que la única medida posible es eliminar el déficit. La culpa la tendrán los malvados socialistas, pero el resultado es que quedarán sin protección cientos de miles de personas. No hace falta ser un genio para ver venir ese panorama de aquí a un año o año y medio. Ante esta situación el gobierno del PSOE no tiene respuestas. Aplica las políticas establecidas en el fatídico 9 de mayo de 2010 en Bruselas. Con desgana llevan a cabo  una estrategia en la que no creen , pero que va a traer una etapa larga de gobiernos del PP.

El problema no es sólo del Gobierno. Hemos establecido como un derecho infinito "la paguita", definición gaditana de las ayudas sociales que tejió el gobierno a base de reformar los presupuestos con políticas sociales. Todo el mundo piensa que tiene un derecho absoluto a educación y sanidad gratis, que las pensiones no se van a acabar y que hay que sacarle lo que se pueda al estado. En ese magma surgen los falsos beneficiarios de los EREs. Me parece bien la política de ayuda a las empresas establecida en los EREs, pero ha creado la falsa idea de que gente con 50 años cobrarán toda su vida del Estado sin trabajar. La paguita gaditana. En el maremagnum de EREs hubo algún listo que colocó a unos colegas y algunos avispados que entraron por la puerta de atrás. Pero hubo también más de 20 mil personas jóvenes, saludables y en completo uso de sus facultades dispuestos a vivir 30 años a costa del Estado. Luego diremos que la vaca no da más leche.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios