Hong Kong no sale gratis

Miles de chinos ya no van a Hong Kong, donde agredieron a algunos por llevar banderas de su país y se las quemaron

El conflicto político de Cataluña no es como el de Hong Kong. Sin embargo, el modelo de violencia callejera ha sido copiado por los CDR catalanes y por ese grupo denominado Tsunami Democràtic. También es semejante que en Cataluña y en Hong Kong se enfrentan a policías autonómicas. En Cataluña a los mossos, dependientes de la Generalitat, que envía policías mientras su presidente fomenta las revueltas. La Policía Nacional, en Cataluña, se mantiene como fuerza de apoyo, y con consignas restrictivas. En Hong Kong interviene la policía del gobierno autónomo, que avisa de las cargas previamente. Es falso que disparen con armas de fuego a los manifestantes. Sólo lo hizo una vez un policía acorralado al que pegaban con barras de hierro. Las fuerzas chinas (a las que esas algaradas les hubieran durado dos telediarios) no actuaron y están fuera del territorio de Hong Kong.

El modelo es bastante parecido. En Hong Kong también se presentó como el rechazo de la gente a una medida legal (en su caso a una ley para extraditar personas a China y que fueran juzgadas allí). Una protesta pacífica, por supuesto, y encabezada por los jóvenes, sobre todo los estudiantes. Una protesta mística que empezó a degenerar con el bloqueo del aeropuerto (el octavo del mundo en número de pasajeros), que allí duró un día y medio, y que además se amplió a daños en la red eléctrica y telefonía, cámaras de vigilancia, destrozos en estaciones de metro y pérdidas millonarias en el mobiliario urbano y los semáforos. Eso sí, sólo hay conflictos los fines de semana, porque de lunes a viernes trabajan o estudian. Durante los días laborables la sensación en la isla central es de plena normalidad.

Pero a Hong Kong no le ha salido gratis. En agosto recibió 3,59 millones de visitantes, lo que supone una pérdida del 40% respecto al año anterior. Han vuelto a los niveles de 2003, retrocediendo una década y media. También han perdido millones de dólares en el comercio. Las compras se han reducido a la mitad. Miles de chinos ya no van a Hong Kong, donde agredieron a algunos por llevar banderas de su país y se las quemaron. La mayoría de los hoteles, que eran muy caros, han reducido el precio a menos de la mitad. En el sector financiero empiezan a padecer las consecuencias. Y también lo ha notado su Bolsa, que es la quinta del mundo, tras Nueva York, el Nasdaq, Tokio y Londres.

En Hong Kong ya se han dado cuenta del problema. Pero en Cataluña será más difícil porque sus dirigentes son unos chuflas.

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