José María González

Alcalde de Cádiz

Hablemos de Andalucía

Hoy, 4 de diciembre, recordemos a Caparrós, a Mariana Pineda, a Blas Infante, a quienes pusieron la piel y la sangre para que miremos al futuro

Aprovechemos para hablar de nuestra tierra sin aspavientos y sin ruido. Aprovechemos para hablar de la Andalucía real y no tanto de los pactos de pasillo. Aprovechemos para hablar de los barrios, del campo, de los rostros, las manos y la gente que se levanta cada mañana para currar o para querer hacerlo (y no puede). Hablemos de quienes componen nuestro pueblo y no de números, cuentas y cálculos electoralistas. Hablemos de la Andalucía real, la de carne y hueso. Hoy, 4 de diciembre, recordemos a Caparrós, a Mariana Pineda, a Blas Infante, a quienes pusieron la piel y la sangre para que miremos al futuro. Construyamos la tercera ola andalucista. Un andalucismo inclusivo, emancipador y solidario. Un andalucismo que ponga en el centro a la gente trabajadora, a quienes más sufren las consecuencias de una configuración de Estado centralista, que olvida a la periferia y más -si cabe- a la periferia del sur.Hablemos de Andalucía. Hablemos de que el 50 por ciento del paro nacional que se ha registrado en noviembre procede de Huelva, Cádiz, Málaga y Sevilla. Y digamos que esta realidad no se puede maquillar, ni aplazar ni edulcorar. Llevamos cuarenta años exigiendo que se cambie el modelo productivo. Llevamos cinco años pidiendo una reconversión industrial para nuestra Bahía. Y, a cambio, nos dejan un modelo que se tambalea y tiembla cuando sopla el viento y vienen mal dadas. A cambio nos relegan a la precariedad, a la temporalidad y la inestabilidad. Lo han hecho todos los gobiernos. Lo han hecho PP y PSOE. ¿Entienden por qué el andalucismo que estamos construyendo no puede conformarse con ser muleta del bipartidismo?Hablemos de Andalucía. Hablemos de un andalucismo que no puede ser de derechas. Que no. Que esta tierra es de quien tiene las manos manchadas de la soldadura y el campo, que esta tierra no le pertenece a los caciques ni a los terrateniente. Que esta tierra no puede dirigirse más desde Madrid, sino desde el sur. Digamos claro que queremos una Andalucía ecológica, feminista, que ponga en el centro los cuidados y la transición energética. Y no podemos ser ni subalternos ni dependientes. Porque esta crisis de nuevo golpeará con más violencia a las clases populares y por ello es la hora, precisamente, de las sensibilidades de las clases populares que durante décadas se han guardado y olvidado en los cajones de los despachos.Abramos el debate. Abramos las ventanas. Construyamos entre todas y todos un sujeto político andaluz. Construyamos desde cada barrio, cada pueblo y cada rincón del sur. Y que se escuchen la guitarra y la voz de Carlos Cano. Que la Murga de los Currelantes se convierta en faro. Y sin complejos gritemos: ¡Vida Andalucía libre!

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