Calle Ancha

José Ramón Del Río

Gestión municipal

CELEBRADAS unas elecciones, hay que aceptar sus resultados, aunque no nos gusten. De la misma manera, si hay unas leyes en vigor, hay que acatar las vigentes. Por ello yo respeto a los 18.000 y pico de gaditanos que votaron a Podemos y también, por supuesto, a sus concejales electos e, incluso a los que, con su voto, dieron la mayoría absoluta, al candidato de Podemos. Pero creo que tengo derecho a pedirle al equipo de gobierno del nuevo alcalde que respete a la ciudad y a sus vecinos, su historia, sus tradiciones y haga cuanto le sea posible por solucionar sus problemas, aunque poco puedan hacer los ayuntamientos para conseguirlo. Quizás solo no estropear lo que va medio bien. No tiene importancia la vestimenta desaliñada (o "casual", el término cursi de los ejecutivos) porque responde a la estética progresista, copiada de los gobernantes griegos y consistente en prescindir de la corbata, aunque unos gasten camisas de marca -los griegos- y otros del piojito.

Lo que les pido es que no estropeen y pueden hacerlo, porque la ignorancia es muy atrevida y no tendrían excusa ya que el Ayuntamiento cuentan con funcionarios y técnicos, competentes y leales. Dice el responsable económico de Podemos que si llegan al Gobierno no harán nada que ponga en riesgo al país. Ahora tienen ocasión de demostrarlo en los ayuntamientos y autonomías que gobiernan.

Volviendo a Cádiz, el concejal Martínez de Pinillos (ilustres apellidos gaditanos, porque don Sebastián fue alcalde de Cádiz e inauguró el Teatro Falla y don Miguel fue dueño de una naviera y primera fortuna de la ciudad, que su hija Carmen, dedicó, en parte, a una fundación) nos sorprende, al decir que se trata de "hacer un carnaval, para los gaditanos, por los gaditanos y desde los gaditanos." La frase se le atribuye al alcalde ¿es un aviso a los de fuera para que no vengan? ¿ es un nuevo carnaval autárquico? El nuevo ayuntamiento tiene una tarea urgente: remediar lo que denunciaba el jueves este periódico, que es el acoso al que se ven sometidos los clientes de las terrazas de bares y restaurantes, por los que ejercen la mendicidad y lo hacen de forma violenta. Gracias a los cruceros, pueden verse las terrazas llenas y nadie quiere soportar la desgracia ajena, de vacaciones cuando es además violenta. Aquí tiene el nuevo ayuntamiento la prueba del 9 de su eficacia, porque el turismo trae mucho trabajo.

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