Gaditanos en el Gobierno

El Ministerio de Justicia, en la actualidad, es un caramelo envenenado. Hay que estar majarón para ponerse ahí

LA gente está viviendo la proclamación del Gobierno como si fuera el Gordo de Navidad. Pedro y Pablo los van anunciando poco a poco, y así tiene más emoción. Cádiz está entre las provincias afortunadas. Nos han tocado ¡dos ministerios y una secretaría de Estado! Bueno, les han tocado, para ser más exactos: a dos del PSOE y a una de Podemos. Y los casos no son iguales. En la gran lista que presentó el PSOE por la provincia de Cádiz ha resultado que el número 1, Fernando Grande-Marlaska, sigue como ministro de Interior, mientras que el número 3, Juan Carlos Campo, lo será de Justicia. Y Noelia Vera, la única diputada de Unidas Podemos (ya que el segundo escaño lo perdieron y se lo quedó Vox) será secretaria de Estado de Igualdad. No se puede ganar más con menos.

Pero ya digo que los casos no son iguales. El diputado número 1 del PSOE por Cádiz, Fernando Grande-Marlaska, iba en la lista de esta provincia como pudo ir en la de Teruel o Zamora. Es decir, iba de paracaidista total, porque algunas veces pasaba temporadas en Rota, y cosas así que dijo. No se le puede considerar un gadita, ni con méritos para que Kichi lo designe Hijo Adoptivo.

Tampoco conozco los méritos de la intelectual y feminista gaditana Noelia Vera para ser secretaria de Estado de Igualdad, aparte de su amistad con Pablo Iglesias e Irene Montero. Su carrera en Podemos es brillante, cimentada en la obediencia al jefe y en ser la portavoz de su amo, políticamente hablando. Como periodista, hay muchos y muchas (en Cádiz mismo) que tienen mejores perfiles que ella. Pero es joven, y se lo está currando. En Cádiz ninguna periodista ha sido secretaria de Estado de Igualdad. Ese Ministerio promete días de gloria.

Por el contrario, Juan Carlos Campo, aunque naciera en Osuna, es gaditano de verdad. Ha trabajado en la Audiencia y ha vivido aquí, y ha sido uno de los referentes en la Justicia del PSOE. Ya fue secretario de Estado de ese Ministerio, en los tiempos de Zapatero. No creo que lo hayan nombrado por ser “el novio de Meritxell Batet”, y que así lidiará mejor con los catalanes, como están diciendo las malas lenguas. Aunque sea otra pareja muy bien colocada (una de presidenta del Congreso y otro de ministro de Justicia), a él no se le pueden negar los méritos. Sin olvidar que ese Ministerio, en la actualidad, es un caramelo envenenado. Hay que estar majarón para ponerse ahí, a dos palmos de esos cuernos.

Cádiz progresa... Antes a los próceres gaditanos, como Segismundo Moret, les dedicaban grandes monumentos, pero ya no.

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