El Alambique

Enrique Bartolomé

Francis Dueñas

25 de marzo 2015 - 01:00

PREGONERO honesto, transparente, cercano y solidario. Así pude admirar en primera persona y tal como lo esperaba, a Francisco Dueñas Crespo, pregonero de la Semana Santa portuense de este 2015, que recién se desperezaba en los albores de la primavera.

Sin alharaca ni algazara, Francis fue instalando su pregón por cada rincón del Teatro Muñoz Seca, como el mismo supo de pequeño acercarse a conocer y hospedarse en el verdadero sentido cofrade y nazareno de nuestra ciudad, cuando sus padres lo llevaban a la Parroquia del Carmen y San Marcos para ver a La Borriquita.

De la mano de Jesús Delgado (que estuvo enorme) -hermano por dos veces de Francis-, pudimos acercarnos a su talante cristiano y comprometido, buena persona en suma.

Y así tras situarnos en esa atalaya, insustituible en estos casos, de la experiencia en el mundo cofrade practicante; desde su responsabilidad actual como teniente hermano mayor de la Oración en el Huerto; nos abrió de par en par su corazón y de una manera sencilla a más no poder trató de decirnos que tras las Hermandades y Cofradías hay algo más que estrenos y contiendas inútiles. Que su ejercicio de Nazareno lo dilata durante todo el año porque es una manera de sobrevivir ante tanta falta de valores. Que los valores cristianos y el patrimonio humano de las hermandades son sus principales valedores.

Las marchas procesionales que jalonaron el pregón me trajeron de inmediato la memoria de su abuelo Francisco Dueñas Piñero, aquel que conociera y admirara de cuando con mi padre, cada domingo, me aposentaba en uno de esos sillones amaderados del Coro de la Prioral. O cuando por la Patrona, el 8 de septiembre, acompasaba los tonos de una pequeña composición dedicada a la talla morena Gozos a Nuestra Señora de Los Milagros, que el mismo había compuesto.

Los sones, la batuta y la voz del Maestro Dueñas acompañaron sin duda a su nieto Francis sobre el estrado. Hondo y sencillo pregón. Enhorabuena amigo.

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