El Pinsapar

Enrique Montiel

Español sin ganas

"Parler de l'identité nationale ne me fait pas peur". Hablar de la identidad nacional no me da miedo. Fueron las palabras del presidente Nicolas Sarkozy en Besançon, en 2007. Añadió en su tono habitual, solemne y cercano: (...) Je ne veux pas laisser le monopole de la nation à l'extrême droite. No quiero dejar el monopolio de la nación a la extrema derecha.

Pretendía entonces el candidato Sarkozy crear un Ministerio de la Inmigración y la Identidad Nacional de Francia. Lo recordé ayer, tras hojear el número de junio de "República de las Letras", la revista de la Asociación Colegial de Escritores de España, de la que soy miembro. "1939-2009. 70 Años del Exilio Cultural Español". Y encontrarme un poema de Cernuda -"Es lástima que fuera mi tierra"- en la que están algunos de los versos que más me han herido, y conmovido, y apenado siempre:

"Soy español sin ganas / Que vive como puede bien lejos de su tierra /Sin pesar ni nostalgia. He aprendido /El oficio de hombre duramente,/Por eso en él puse mi fe. Tanto que prefiero / No volver a una tierra cuya fe, si una tiene, dejó de ser / la mía, / Cuyas maneras rara vez me fueron propias, /Cuyo recuerdo tan hostil se me ha vuelto / Y de la cual ausencia y tiempo me extrañaron."

Bajo otras premisas y, desde luego, una época infinitamente más benigna, también yo, en ocasiones, me he sentido "español sin ganas", pero sabiendo muy bien lo que es ser español, no necesitando acudir al debate, tan francés por otra parte, de la identidad nacional. Ni los toros, el frontón de pelota vasca, la selección nacional que sea, la copla o el ajo en las comidas me hace ser más o menos español. Es una mirada larga hacía atrás y un horizonte de esperanza lo que me muestra las raíces, y el saber que la patria no es la tierra que se pisa, que es la tierra que se labra, como escribió Antonio Machado, tan gran español.

Van a traer el debate a España, estoy seguro. De Francia viene casi todo lo bueno, y lo malo. Ha ocurrido siempre. Y mucho más con Sarkozy y, ya decía, esta cosa francesa de hablarlo casi todo en público, el amor al debate y las ideas políticas. ZP no sé qué cosa dijo de España que se revolvieron en su tumba los huesos de don Claudio Sánchez Albornoz, mejor no recordarla ahora. Es evidente que no es Sarkozy, pero eso lo sabíamos muchos.

¿Veremos algún "59 segundos" sobre la identidad nacional de España? Mejor será que esto que estamos viendo ahora de Cobo y Aguirre, Santa Coloma y Gürtel, todo esto que ya está en la prensa internacional: En España hay mucha corrupción política. En Francia son tan estupendos, oh.

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