En tránsito

Dosto

Dostoievski sigue siendo uno de los más grandes escritores que ha habido en esta tierra

Qué opinión tienen los lectores de la obra de Dostoievski, ahora que han pasado 200 años de su nacimiento? Me he dado una vuelta por Goodreads, esa red social donde los lectores dejan con toda libertad sus impresiones de lectura, y la verdad es que me he llevado una sorpresa. Dostoievski tiene fama -y por lo general merecida- de ser un autor reaccionario, antisemita y fanático. Además, sus continuas divagaciones sobre los temas más importantes de la existencia -la fe, el castigo, el perdón, la redención, el cristianismo identificado con la patria rusa- no suelen ser los asuntos que uno identificaría con las preocupaciones más extendidas en la era de Instagram y Facebook. Pero Dostoievski -o Dosto, como le llaman muchos de sus lectores- ha resistido muy bien el paso el tiempo. En Goodreads las opiniones son unánimemente favorables.

Sólo hay quejas -y muy leves- por la complejidad de los nombres rusos que aparecen en sus novelas. La madre de Raskólnikov -el protagonista de Crimen y castigo- se llama Puljeria Aleksándrovna Raskólnikova, ni más ni menos. Un lector se lamenta de que le resulta muy difícil retener esos nombres. Otro critica los largos pasajes de discusiones metafísicas. Pero el veredicto, al final, es muy favorable. La definición de "obra maestra" acompaña con frecuencia las opiniones de los lectores.

Yo imaginaba que Dostoievski era un autor al que se consideraría digno de ser cancelado por sus opiniones furibundas en temas que hoy resultan muy sensibles. Por fortuna no es así. Y la verdad es que no hay motivo para ello. En muchas de sus novelas, Dostoievski muestra una simpatía insólita en su época hacia las mujeres maltratadas. En los textos del Diario de un escritor abundan las defensas exaltadas de mujeres acusadas de haber matado a un marido que las maltrataba a ellas y a sus hijos. No, Dostoievski no se callaba cuando algo le parecía mal. Y del mismo modo que defendía la fe y la redención, sabía practicar un hilarante sentido del humor -lean su cuento Bobok- o denunciaba todas las injusticias que percibía. Los empresarios que explotan a sus obreros no salen muy bien parados en sus páginas, igual que los funcionarios corruptos o los aristócratas idiotas. Y sí, sí, Dostoievski sigue siendo uno de los más grandes escritores que ha habido en esta tierra. Y está más vivo que nunca.

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