En tránsito

Desmemoria histórica

¿A qué chalado se le puede ocurrir despreciar la memoria, una de las facultades esenciales de los humanos?

La memoria tiene muy mala prensa, sobre todo en el ámbito educativo, donde se asocia con una especie de infección viral fulminante que destruye el cerebro de los alumnos. Desde hace años, docenas de expertos nos han sermoneado sobre los peligros del aprendizaje memorístico: es repetitivo, es poco creativo, es frustrante y es mecánico, nos dicen. Y encima, todo lo que aprendemos usando la memoria se olvida con facilidad. Bien, vale, de acuerdo. Todos sabemos que el aprendizaje memorístico no es el único posible. Pero el problema es otro. Porque los expertos educativos que desprecian la memoria -que suelen ser psicólogos y pedagogos, y nunca ingenieros o científicos nucleares- sostienen que lo importante no es aprender unos determinados conocimientos, sino desarrollar competencias y habilidades. Dicho de otro modo, lo que les interesa son las emociones en vez de los conocimientos. En definitiva, lo que el alumno siente es mucho más importante que lo que un alumno sabe. Ese es el mandamiento fundamental de la Ley Celaá. Y ese mandamiento supone destruir todo el andamiaje del saber humano.

¿A qué chalado se le puede ocurrir despreciar la memoria, que es una de las facultades cognitivas esenciales para que podamos llamarnos humanos? ¿Qué somos, si no somos memoria? ¿Y cómo podemos entender nuestra vida si no tenemos una memoria que reconstruya los hechos confusos que se amontonan en nuestro cerebro para darles un sentido que nos permita saber quiénes somos? Además, memoria e imaginación están indisolublemente unidas. Los neurólogos saben que el hipocampo no es sólo la sede de la memoria, sino el área del cerebro en la que creamos los mapas mentales del mundo. Es decir, que una persona sin memoria es una persona incapaz de imaginar su propio futuro o de ponerse en lugar de otra persona (y ponerse en lugar del otro es la clave de esa facultad que llamamos empatía y que supone el fundamento de nuestra civilización. ¿Qué son los Derechos Humanos sin la empatía?).

Uno de cada cinco alumnos españoles de 15 años no entiende las ideas básicas de un texto. Son resultados del Informe PISA. Esta noticia no se debatirá en la Sexta ni en Twitter, pero es uno de esos hechos clamorosos que deberían hacernos reflexionar. Y la Ley Celaá, por supuesto, no hará nada para remediarlo, sino todo lo contrario.

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