Cerro del Moro, un ejemplo

Es un proyecto del que Cádiz se puede sentir orgulloso, a pesar de que hubo sombras y se ha tardado más de 30 años

En otras ciudades andaluzas, incluso de la provincia, hay un debate social sobre la influencia del urbanismo y la vivienda en los barrios marginales. El concepto del barrio marginal es delicado, ya que no sólo se asocia con niveles bajos de renta y pobreza, sino también con el tráfico de droga, la delincuencia y la inseguridad. Todo se pone dentro del mismo saco. En Cádiz se vivió algo parecido, en la década de los 80 del siglo pasado, con el Cerro del Moro. Allí realizó una gran labor social el actual Defensor del Pueblo Andaluz, Jesús Maeztu, cuando era párroco y colaboró con los movimientos vecinales. Buscaron la ayuda de las administraciones. Empezaba un proyecto del que Cádiz puede estar orgulloso, a pesar de que también hubo sombras y se ha tardado más de 30 años.

El PSOE y el PP, esos partidos tan denostados del bipartidismo, fueron sensibles con el Cerro del Moro. Tuvieron desencuentros y surgieron retrasos, pero hay que reconocer que Carlos Díaz fue un impulsor, y que Teófila Martínez también entregó llaves. Para la fase final, asimismo Kichi se ha implicado para activarla. Eran unas obras que necesitaban colaboración de los ayuntamientos, pero sobre todo la aportación de la Junta, que lo frenó tras las primeras fases. La reciente licitación para los derribos, que permitirán construir la última fase, las ha firmado la consejera de Fomento, Marifrán Carazo, que es del PP y gobierna en coalición con Ciudadanos.

Lo recuerdo porque en proyectos como el Cerro del Moro, y otros barrios a rehabilitar, hay que olvidarse de las siglas políticas y los electoralismos en busca de votos. Se trata de algo más noble, que se emparenta con el sentido de la solidaridad, incluso del amor y ayuda al necesitado; y de la justicia social, en definitiva. El proyecto del Cerro del Moro incluía 489 viviendas nuevas.

En los procesos de realojo, una parte de los vecinos no quisieron regresar y se quedaron en otros barrios. Las circunstancias son difíciles. Pero las posibilidades sociales han mejorado. Hay males endémicos, como el envejecimiento de la población y el paro, que no son exclusivos del Cerro del Moro. Es una zona de riesgo para la pobreza, pero no más que otras, ni puede ser considerado hoy como un gueto o barrio marginal, si se compara con otros de Andalucía.

El Cerro del Moro es un ejemplo para dar nueva vida y esperanza a los barrios con dificultades. El urbanismo y la vivienda influyen en la marginación. Aunque también hay que crear condiciones de empleo para que sus vecinos vivan mejor.

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