Celia Villalobos hace mutis por el foro a punto de cumplir los 70. No se va una política, sino una estrella del espectáculo. Tan seductora con sus seguidores, que en Málaga fueron legión, como autoritaria con sus colaboradores. Mandona no sólo con su famoso chofer Manolo, sino también con sus concejales, o su estado mayor ministerial en Sanidad en época de vacas locas y ocurrencias castizas. Villalobos deja detrás una leyenda. Librepensadora en materia de costumbres, ha defendido el aborto o el matrimonio homosexual contra viento y marea. Empeño tolerado en el PP por su personalidad arrolladora y el blindaje de su marido Arriola, gurú de dos líderes del PP vilipendiados en el adiós: Aznar ignorado y Rajoy calificado como el mejor presidente "después de González".

Diputada, alcaldesa, ministra, vicepresidenta del Congreso, eurodiputada… Un currículo político tan portentoso como contrario a su mala reputación académica. Intentó la carrera de Derecho en Sevilla, pero no aprobó ninguna asignatura. En Málaga acabó de administrativa en el Sindicato Vertical. A principios de los 80 empezó a trabajar como empleada de Alianza Popular en Madrid, aunque a sus amistades les decía que nunca sacaría el carné. Ahora, con la misma soltura, anuncia que se quita el escudo del PP. Fraga la desembarcó en 1986 como candidata al Congreso cuando era una secretaria de Relaciones Sectoriales desconocida. Entonces surgió el personaje seductor que se hizo famoso en las tertulias de televisión.

Aznar le pidió en 1994 que fuera eurodiputada. En el Parlamento Europeo cometió un desliz impropio de su picardía. Se quitó un año y se puso una carrera: nacida en 1950 y economista. ¿Quién se iba a enterar, tan lejos? Pero su ficha, con la de los otros 566 diputados, se publicó en las nueve lenguas comunitarias. En 1995 fue elegida alcaldesa de Málaga en minoría y cuatro años después consiguió una mayoría absoluta aplastante. En aquella campaña populista propugnó escuelas para enseñar a los hombres a freír huevos y centros deportivos para que las mujeres hicieran aerobic.

En la toma de posesión de Juanma Moreno dijo en voz alta que quería echar a Paulino Plata del puerto de Málaga. Se interpretó que reclamaba ser presidenta de la Autoridad Portuaria, un puesto que los sorayistas de la Junta no le han dado. Otra gran estrella del espectáculo malagueña, Marisol, es casi coetánea suya. Pepa es de febrero del 48 y Celia de abril del 49, pero Flores se retiró con 37 años y lleva una vida muy discreta. Y para Villalobos su mutis es una salida, no un silencio como el de Marisol. Sería imposible.

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