Su hermana Pilar cuenta que una vez entró en el cuarto del joven Antonio Burgos, que estaba como siempre estudiando, y bromeó sobre una bandera que tenía en la pared. "¿Qué haces ahí con la bandera del Betis?", le preguntó. "Inculta, esta es la bandera de Andalucía", fue la respuesta. A finales de los 50 casi nadie sabía cómo era la bandera, ni el escudo, ni el himno. Ayer, sesenta años después de esa anécdota familiar, la Junta ha hecho ¡por fin! una reparación histórica con el prestigioso periodista y escritor, al entregarle el título de Hijo Predilecto.

Burgos escribió a los 27 años un ensayo anticentralista, Andalucía, ¿tercer mundo? (1971), donde analizaba las causas del subdesarrollo andaluz a través de la economía, la agricultura, la geografía y la cultura. Es uno de los intelectuales que enlaza el andalucismo histórico y la figura de Blas Infante con el moderno regionalismo de la Transición, capitaneado por Rojas-Marcos. Y sin la existencia de Alianza Socialista de Andalucía y la posterior del PSA no se habría producido la manifestación del 4 de diciembre de 1977, ni el proceso que llevó al referéndum del 28 de febrero en 1980. Tampoco habría surgido una figura como Escuredo que apostó, contra el criterio jacobino de la dirección central de su partido, por una autonomía plena y de rebote convirtió al PSOE en el partido hegemónico de la región.

Durante casi cuatro décadas las críticas de Antonio Burgos le convirtieron en un incómodo disidente. Desde que se crearon los títulos de hijo predilecto y las medallas, hace 35 años, los gobiernos socialistas evitaron el reconocimiento de su contribución al impulso autonómico, su categoría de articulista en ABC, Diario 16 o El Mundo; sus escritos durante la dictadura en la revista Triunfo, el diario Madrid y las publicaciones satíricas La Codorniz o Hermano Lobo; premios como el Mariano de Cavia, novelas como Las cabañuelas de agosto y Las lágrimas de San Pedro sobre el fusilamiento de Blas Infante, poemas o canciones como Las habaneras de Cádiz que compuso con Carlos Cano. Y su magisterio: al menos siete de los redactores que estuvieron a sus órdenes han sido directores de periódico...

El opositor al franquismo, el disidente del régimen socialista andaluz, el mejor escritor costumbrista de Andalucía en medio siglo, el irrespetuoso iconoclasta con la izquierda exquisita o con la derecha altanera dio ayer una lección de orgullo de ser andaluz. Burgos estuvo durante el franquismo donde tenía que estar, contra la dictadura. Y ahora que hay democracia está en donde quiere estar; para eso están las libertades.

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