Efecto moleskine

Ana Sofía Pérez-Bustamante

Bosón de Higgs

 UNA de las ocupaciones más bonitas y baratas es dar la vuelta a Cádiz andando. A la caída de la tarde coges por el Campo del Sur. Entre los bloques que protegen la muralla (bloques funcionales, industriales, que un arquitecto posmoderno llamaría "bloques sin narrativa") hay uno pintado como si fuera un dado. Cae frente a la catedral y ha salido el tres: intervención urbana de la Santísima Trinidad. En los bancos cejados que están más adelante se sientan algunos jubilados solitarios mirando fijamente el horizonte, como esas gaviotas que encaran estáticas la nada del viento. En la glorieta de Paco Alba se ha instalado una reunión de "juanillos", con ese humor insolente y semi-analfabeto que siempre tiene por blanco a la Alcaldesa, Teófila Martínez, La Rubia. Curiosa relación de amor-odio la de la ciudad con esta mujer. Ella financia estas pamplinas y ellos se lo agradecen poniéndola de vuelta y media. Aquí todo el mundo pide dinero, la Alcaldesa dice a todo que sí, y luego los técnicos municipales se las ven y se las desean para cuadrar el presupuesto. Ser técnico municipal acorta la vida. En la estatua de Fernando Quiñones hay una joven encaramada que le grita al novio: "...harme una foto aquí, con er muñeco...". A Fernando se le habrían alegrado las pajarillas. Los cubos de colores que dialogan con las matemáticas están llenos de turistas adosados haciéndose fotos. Estos ingenios que no son nada pero que atraen masa son lo mismo que el bosón de Higgs. El nuevo Parador invade el espacio visual con unas desconcertantes imitaciones de mármol  acristalado y verdoso (el Taj Mahal de la Barbie vacacional y posmoderna). La Alameda termina en una pequeña rotonda donde se alza (por así decir) una pequeña peana. Bajo ella yacen de incógnito las cenizas del poeta gaditano Carlos Edmundo de Ory. A Carlos le gustaría saberse asiento de una mujer joven y hermosa que está llamando dulcemente a su hija: Noeeeliaaa... Y frente al monumento de las Cortes... ¡horror! ¡Se ha apagado la llama eterna! Debe ser que la gloria está también en crisis. Menos mal que, si hay alguien curado de espanto, son los muertos y los dioses. Y el atardecer es de una belleza prodigiosa.

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