UN invento del siglo XIX que goza de pujante salud en el XXI. La bicicleta le está ganando la batalla al omnipresente automóvil en muchas ciudades de los países más desarrollados. La razón es sencilla: es un medio de transporte sano, ecológico y económico. Además, ocupa muy poco espacio público para circular y para aparcar, y no hace ruido. Recientemente se ha organizado en Madrid una prueba de velocidad entre diferentes medios de trasporte urbano; ganó la bicicleta.

Muchos países han entendido estas ventajas y están promocionando la bicicleta como vehículo de transporte, tanto para trayectos urbanos como interurbanos. En Holanda el 24% de los desplazamientos se realiza en bicicleta, en España estamos en un ridículo 3%. En la potente y rica Alemania ya hay 73 millones de bicicletas. El 24% de los alemanes mayores de 14 años usan la bicicleta a diario.

Pero en España la cosa está cambiando, más por la imposición de una realidad -cada vez hay más ciclistas en las ciudades-, que por el convencimiento de unos políticos que, sobre todo a nivel municipal, siguen pensando que las ciudades son para los vehículos a motor. El año pasado la venta de bicicletas en España -780.000 unidades- superó a la de los coches. Es un mercado en alza, y un potencial de empleo nada desdeñable.

Cada vez más ciudades están desarrollando planes de infraestructuras viarias para bicicletas y programas de bicicletas públicas. En Sevilla ya hay 140 kilómetros de carriles bici y se ha logrado que el 6,6% de los desplazamientos mecanizados se haga a pedales.

La Bahía de Cádiz debería ser un paraíso para el transporte en bicicleta. Excelente clima, un terreno totalmente llano y ciudades muy cercanas. Pero casi ningún Ayuntamiento se lo cree. Los carriles bici construidos son escasos, muy mal diseñados, e inconexos entre sí. Con una inversión muy inferior a esas carísimas infraestructuras para que más y más coches lleguen a nuestras ciudades, se podría construir una red de carriles urbanos e interurbanos y de aparcamientos seguros que potenciara este medio que, además de todas las ventajas conocidas, tiene en su haber que utiliza energía renovable que no sufre los vaivenes de los precios del petróleo, y que no tenemos que depender de suministros lejanos, caros y cada vez más escasos.

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