El balcón

A Bendodo se le ha puesto cara de ministro

En enero, camino de la campaña de Mañueco en Castilla y León, Juanma Moreno le contó a Íñigo Alfonso en RNE que en su juventud sintonizaba con el PSOE de Felipe González, a cuyos mítines asistió alguna vez. Esa confesión tenía su contraparte: ahora considera que con el sanchismo es difícil entenderse. Siguiendo la estela de González, Moreno&Bendodo han hecho entre febrero y marzo un nuevo pacto del Betis, como aquel de los andaluces González&Guerra con los vascos Rubial, Mújica o Redondo, y la complicidad de los madrileños Castellano y Gómez Llorente.

Ese eje Sevilla-Bilbao se consagró en el congreso de Suresnes en 1974, año en el que nacieron Gamarra y Bendodo. Ahora se replica con un acuerdo gallego andaluz que encumbra a Feijóo, con la anuencia forzada de Ayuso. A la foto de la tortilla de los elegidos le sucede la foto de la pizza que en vísperas del congreso que Casado ganó a Sáenz de Santamaría ya retrató juntos a Elías y Cuca.

Abascal lo contaría de otro modo: a Bendodo se le ha puesto cara de ministro. Puede serlo si le salen bien las cosas a Feijóo. González tardó ocho años desde su elección en Suresnes hasta llegar a La Moncloa, Rajoy siete, Aznar seis desde el congreso de Sevilla del 90 hasta la Presidencia, Zapatero o Sánchez cuatro. Feijóo puede hacerlo en menos de dos; para lograrlo tiene que enlazar varias victorias previas el PP. El primer triunfo necesario es el de las autonómicas andaluzas, que podrían ser en junio (¿el 19?), con disolución del Parlamento dentro de pocos días. La encuesta de esta semana del CENTRA da un triunfo a Moreno del que nadie duda, pero la noticia destacada es que Vox sube como la espuma y sería su próximo socio de gobierno.

Nos acercamos a la disolución del tándem M&B, ante el empeño de Bendodo de tener biografía propia. Elías es un gran vendedor, habilidad que le permitió acordar con todas las administraciones el nuevo Caminito del Rey, uno de sus éxitos al frente de la Diputación de Málaga. Manda mucho sobre sus subordinados y no se casa con nadie. En 2015, para renovar la presidencia de la Diputación, entregó la Alcaldía de Mijas a Ciudadanos con cinco concejales, a pesar de que el PP tenía 11. El único fracaso en sus ambiciones fue el fallido desembarco en la Alcaldía de Málaga, cuando en 2016 quiso enviar a De la Torre al Congreso y sustituirle. Es muy disciplinado con sus superiores: dejó solo al alcalde en 2016 cuando reclamaba al Gobierno del PP la candidatura malagueña como sede de la Agencia Europea de Medicamentos, que dejaba libre Londres.

Elías y Juanma prefirieron cuadrarse ante Rajoy, que mantuvo la imposible alternativa de Barcelona. Ahora que mandan ellos, emulan de nuevo a Felipe y Alfonso; aunque los malagueños se vayan a separar de mejor manera que los sevillanos.

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