Las tres T

Parece oportuno que testen y localicen a los enfermos para frenar los contagios. Pero a ver hasta dónde rastrean

El triángulo es considerado como un símbolo de la perfección. Quizá por la Santísima Trinidad (Padre, Hijo, Espíritu Santo), que no es sólo cristiana. El tres también es un número sagrado en el hinduismo y otras religiones. Y los Reyes Magos eran tres, según la tradición, como símbolo de las razas. En cuestiones más profanas y menos trascendentales, el tres se ha adaptado al alfabeto con múltiples versiones. Las tres B que definen el comercio: bueno, bonito y barato. Y las tres C que compendian la excelencia del buen gaditano: Carnaval, cofradías y Cádiz CF. Por eso, es curioso que ahora, como remedio para prevenir rebrotes del coronavirus, la Organización Mundial de la Salud aconseje a España que practique las tres T.

La gente de la cacerola dice que el mando único de Pedro y Pablo, desde antes de la cogobernanza asimétrica, ya estaba practicando las tres T: tiranías, tonterías y tunantadas. Pero la OMS no se refiere a eso, sino que lo dicen en inglés: test, track and trace (que traducido sería testar, localizar y rastrear). Ese sería el secreto del éxito para evitar nuevos brotes. Por ejemplo, eso es lo que le hicieron a Joaquín de Bélgica, cuando se fue a Córdoba desde Bruselas, a pesar de no estar en la misma región. A Joaquín el belga lo testaron y dio positivo. Después localizaron donde había estado (en un chalé cordobés) y rastrearon que se reunió con otras 26 criaturas (cinco de Sevilla). Una vez rastreados, se les pone a todos en cuarentena y se sigue rastreando. Por ejemplo, para ver por qué Joaquín llegó desde Bruselas a Córdoba, tras pasar por el aeropuerto de Barajas y dos estaciones de AVE, sin que nadie se diera cuenta de que podía contagiar.

Sin embargo, en esto de las tres T, hay motivos de inquietud. Parece oportuno que testen y localicen a los enfermos desperdigados, para frenar los contagios. Pero a ver hasta dónde rastrean. No sea que rastreando algunos lleguen demasiado lejos. A don José lo rastreamos y se descubrió que el martes pasado no durmió con su señora esposa en Chiclana, sino con una amiga en Jerez. Eso sí, en la misma provincia de Cádiz, y fue un encuentro en la segunda fase.

Está siendo muy criticada la Marlaskada, por la destitucion del coronel Pérez de los Cobos en la Guardia Civil, a causa de las investigaciones del 8-M, y de alguna mentirijilla del ministro. Pero ya nadie se acuerda del lío que se formó cuando el general José Manuel Santiago, jefe del Estado Mayor de la Guardia Civil, dijo en una rueda de prensa que la Benemérita rastreaba las redes sociales para minimizar críticas al Gobierno.

Rastreador bueno, rastreador malo… Con las tres T hay que tener cuidado.

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