Desde tribuna

José Joaquín León

Aprender a jugar para ganar

AL final, con una jugada entre Toedtli y Ogbeche, el Cádiz rescató un punto y evitó una derrota que hubiera sido muy dolorosa. Desde el punto de vista amarillo, el empate final no disgustó, porque la derrota estaba casi garantizada. Pero no se puede olvidar que en el descanso, casi nadie se hubiera conformado con el empate, y que si el Betis remontó, fue porque este Cádiz todavía tiene que aprender a jugar para ganar. Lo que no se puede hacer, con el marcador de cara, es echarse vergonzantemente atrás en Carranza, dejarle el balón al rival para que hagan lo que quieran, sin apenas intimidarlo, y esperando que pasen los minutos. Eso es mortal si no hay una gran firmeza defensiva. El Cádiz la tuvo en la primera parte, pero no en la segunda.

Fue un partido de sorpresas desde los banquillos. Javier Gracia confió en Diego Tristán como titular. No se puede decir que hiciera un partidazo. No se puede negar que su planta física no es la de un atleta cincelado en lo muscular. Pero aportó veteranía, que fue determinante en algunos lances puntuales, como la jugada que abrió el marcador, en la que supo moverse sin balón, descolocando a la defensa y facilitando que López Silva culminara con un golazo.

El Betis no hizo grandes cosas en Carranza. Hoy por hoy, es un equipo más de la Liga Adelante (vulgo Segunda). Tiene en su ataque dos futbolistas de Primera, Sergio García y Pavone, capaces de desequilibrar en cualquier jugada. Pero el resto de su equipo no desmerece del tono medio de Segunda. La defensa es bastante mala, como pudo apreciarse en las pocas ocasiones en que el Cádiz la exigió con cierto convencimiento, sobre todo en los últimos minutos, cuando los verdiblancos ya saboreaban la victoria.

Si le habían dado la vuelta al marcador fue más bien por los deméritos del Cádiz. En el segundo tiempo, el Cádiz estaba jugando como con nueve, con Tristán y Enrique asfixiados. Erice, que fue un cañón en el primer tiempo, acusó el apagón general. En los dos goles béticos no estuvo nada fina la defensa del Cádiz, que primero no acertó a despejar una falta mal lanzada, y después dejó solo a Pavone en un fuera de juego mal trazado.

Le bastó dominar y tener el balón al Betis para aprovecharse de este Cádiz que demasiadas veces no sabe jugar cuando tiene ventaja. Pero quedaba la sorpresa final. El empate fue facilitado por los últimos cambios de cada equipo. Se decidió Gracia a jugar con dos delanteros, acompañando Toedtli a Ogbeche en punta. Ya se habrán dado cuenta de que casi siempre que pone más gente arriba se termina marcando algún gol. Y además se lo puso en bandeja Tapia, que retiró a Pavone, peligroso arriba, para poner a Sunny y echarse atrás. El Betis cometió el mismo error que antes habíamos visto en el Cádiz. Su miedo le dio alas al Cádiz, que terminó empatando en una jugada de los dos delanteros.

Con tanto miedo a perder, al final ni unos ni otros ganaron. En el Cádiz pensarán que no está mal ante un rival como el Betis. Pero no olvidemos que este Betis de ahora tiene más nombre que poderío. Y sin hacer nada de particular, estuvo a punto de ganar. El Cádiz empató al final, pero no supo ganar cuando mejor lo tenía.

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