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TAL como estaba previsto, la playa Victoria se convirtió una noche más del Trofeo Carranza en un botellón, prueba evidente de que los tiempos cambian y de que las familias ya esperan en sus casas a los que acuden al Estadio, que por cierto sólo llenan un poco más la décima parte de su aforo. Y encima el Sevilla se ha llevado por séptima vez la copa, aunque todavía lo superan el Atlético de Madrid y el Cádiz. A nadie se le hubiera ocurrido en aquel primer trofeo de 1955, cuando también ganaron los palanganas, esperar a la fresquita a los mayores entonando esa copla tan de la afición cadista que dice: "Alcohol, alcohol, alcohol, hemos venido a emborracharnos, el resultado no da igual". Pues esa letra se ha convertido ya en el himno de las barbacoas de la Victoria. Mientras, los caleteros siguen cantando esa noche las de Paco Alba y Pedro Romero. Como siempre.
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