Cine madariaga

Kiko Cuadrado

Ahí viene el negro Zumbón

02 de marzo 2011 - 01:00

QUE el mundo está loco es algo en lo que no vamos a discrepar mucho. Sólo hay que ponerse un ratito delante del televisor o echarse a la mano un periódico para confirmar que efectivamente estamos viviendo bajo el influjo del disloque y la sinrazón. Aunque algunas veces las apariencias engañan y los que manejan los hilos de lo que se menea, saben lo que se traen entre manos.

Si empezamos por lo nacional, en los últimos días la decisión del gobierno de prohibir circular a más de 110 Km/hora por autovías y autopistas justificándolo en ahorro de energía, a pesar de la oposición, aplicando el sentido común, del 90% de expertos en la materia y ciudadanos en general es un dato a tener en cuenta, que se agudiza más con otra decisión, la de reducir en un 50% la iluminación de las carreteras. Todo esto hace dudar de si realmente están locos de verdad o que juegan sus cartas y de lo que lo que realmente se trata, dada la situación de crisis económica actual, es trabajarse desde ya estar los próximos años en la oposición. Menos agobios, menos compromisos y a esperar por si casualidad escampa para afrontar otros retos.

Decimos que el mundo está loco y algo de razón tenemos, pero los que deciden y actúan no lo están. Saben perfectamente lo que se hacen. Saliéndonos de España, y si hay que jurar se jura, pero no lo creo necesario, porque sólo me basta decir que tengo de racista lo que tengo de cura, y que en esta viña del Señor hay blancos malos y buenos, negros buenos y malos y que el color que tengamos en la piel no determina nuestra condición humana y el mundo puede estar como esté, pero hay cosas que no cambian por mucho que lo deseemos. Las últimas revueltas en el norte de África: Egipto, Túnez, Argelia, Jordania y ahora la más importante en Libia no son fruto de la casualidad, no es algo espontáneo y nacido del ímpetu y el coraje de unos jóvenes valientes como nos quieren hacer ver, ya que tras todo esto existen unas maniobras bien estudiadas con intereses políticos y económicos. Unos hilos bien movidos desde el mismo lugar de siempre.

Se acuerdan de aquel anuncio tan simpático que ya podíamos ver en el Cine Madariaga que decía: aquí hay tomate. Lo mismo pasa en esta parte tan actualmente alborotada del mundo, la diferencia es que aquí toca decir: "aquí hay petróleo" y del bueno y a nadie se le escapa que en todo esto tiene mucho que ver el Pentágono, su estudiado plan para la zona y su marioneta de color ejerciendo de bufón. Aquel que muchos creían que por ser negro, dialogante, joven y bien parecido iba a cambiar el mundo y el rumbo de la política brutal e imperialista de Los Estados Unidos de América. Desgraciadamente bien se le puede cantar al gracioso presidentito, precisamente de origen africano, esa bonita y famosa canción que dice: "¡Ahí viene el Negro Zumbón bailando alegre el bajón repica la zambumba (tambor) y llama la mujer". ¡Qué bonito queda! Y que bien suena el ritmo, pero qué penoso.

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