EL ALAMBIQUE

Alejandro / Barragán

Actividades de verano

Afalta de dinerito público y privado, y con tanto prohibir el deporte aficionado en la playa, plazoletas y plazas, las mejores actividades lúdicas que podemos llevar a cabo ahora en verano en esta tierra de absurdos son las que no cuestan un duro. Una de mis actividades favoritas (lo recomiendo) es el avistamiento de residuos en descampados y solares, públicos y privados. Su nombre puede parecer rimbombante, pero no es para tanto. Es sólo una manera de no decir que tengo que pasear al perro entre la mierda que dejan los vándalos mayores de edad allá donde les pille más cerca.

Llevo practicando esta actividad largo tiempo y es, además de esnob, reconfortante. Se trata de buscar, observar, documentar, contar y analizar (nunca guardar) los restos de origen humano que surgen como de la nada, entre la maleza, entre eucaliptos, pinos y otras especies vegetales cuyos nombres no recuerdo (pregunten a Juan Clavero, si se interesan).

Para mí, los elementos más apreciados son aquellos que muestran claramente su fecha de origen: una lata de refresco con el logo del Mundial del 86, una bolsa del Pryca con todas sus letras aunque despintadas, un juego de la Sega MegaDrive, un banderín de las primeras elecciones que ganó Hernán Díaz.

La antigüedad, sin embargo, no es el único parámetro que utilizo en esta actividad gratuita lúdico-veraniega. Hay otros, como el exotismo y la singularidad del objeto, que también se tienen en cuenta en el avistamiento: colecciones de revistas taurinas, unas maracas y un tablero de Risk son mis últimos hallazgos. Evidentemente, chaquetas, bragas, condones, radios y guardabarros, botellines, lavabos y escombros son los elementos que menos valor tienen, por su naturaleza excesivamente común en los solares abandonados. Son como las malas hierbas, que nadie les echa cuenta.

Lo que faltaría ahora es que, cuando uno no puede sacar al perro a la playa, no puede jugar a las palas, no puede patinar en la plaza y no puede tocar una guitarra en un bar, le dé a alguien por limpiar toda la caca que hay desperdigada por las zonas no construidas de la ciudad y me deje sin actividad lúdica para el verano. Capaces son, con tal de fastidiar.

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