Análisis

aNA SOFÍA PÉREZ- BUSTAMANTE

Los usurpadores

Viene mi padre alterado porque la ministra Celáa ha declarado que "No podemos pensar que los hijos pertenecen a los padres". Mi padre dice que sus hijos somos suyos. Yo le digo que no. Él insiste en que la familia es el núcleo de la sociedad. Bueno. Y que si el Estado pretende ser el dueño de los hijos, eso es fascismo o totalitarismo. Cierto. Vale: mi madre y él nos engendraron, se comprometieron a alimentarnos, amarnos y educarnos para que pudiéramos labrarnos un futuro, lo hicieron y nosotros les estamos muy agradecidos y procuramos corresponder a su compromiso con el nuestro. Mi marido y yo hemos procedido de la misma manera con nuestros hijos. Pero una cosa es engendrar, proteger, educar, y otra distinta es poseer. La ministra habló de "pertenecer". La primera acepción de la palabra "pertenencia" es "Relación de una cosa con quien tiene derecho a ella". Los seres humanos tienen derecho a la paternidad, es decir, a tener hijos, pero los hijos no son cosas. Solo la última acepción de "pertenencia" vendría al caso: "Hecho o circunstancia de formar parte de un conjunto, como una clase, un grupo, una comunidad, una institución, etc.". Cada ser humano pertenece, o está incluido, en muchos conjuntos diferentes (sería tremendo que no fuera así). Es lógico que la familia eduque en sus valores, pero desde la constitución de los estados democráticos es lógico también que el Estado eduque en los suyos, que tienen que ver con los márgenes de libertad individual y de respeto de la ley. Lo ideal es que ambas instituciones (familia y estado) cooperen y que al llegar a su mayoría de edad los hijos decidan a qué conjuntos pertenecen por inclinación y elección, sin dejar de respetar a los que no prefieran. Esos conjuntos incluyen valores cívicos, tendencias políticas y orientación sexual. Les guste o no a los padres o al Estado. Decía Francisco Ayala que "el poder ejercido por un hombre [o una mujer] sobre su prójimo es siempre una usurpación". Sí. No se puede confundir la pertenencia (inclusión) con la propiedad. Lo cierto es que educar es transmitir unos códigos y valores, formar en unos principios, pero educar no puede enfocarse como una usurpación. Ni por parte de los progenitores ni por parte del Estado.

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