Larga cambiada

Teresa Almendros

talmendros@diariodecadiz.com

Sin tregua

Salimos de una y entramos en otra. Sin solución de continuidad pasamos de la Feria de Primavera a la Motorada, con los ecos de la Semana Santa aún no del todo lejanos. La primavera es así, una vez que empieza la temporada de eventos ya se van enlazando unos con otros y medimos el tiempo de fiesta en fiesta, como si la vida fuera eso que va transcurriendo rápidamente entre cita y cita del calendario.

Cuando aún siguen en marcha las labores de limpieza y retirada de casetas en el recinto de Las Banderas, podemos decir que el balance de la fiesta ha sido un año más satisfactorio. Es cierto que siempre hay cosas que mejorar, es algo indudable, pero se trata de poner en la balanza los aciertos y los desaciertos y sin duda pesan más los primeros, a pesar de los agoreros de siempre, cuyo discurso cateto resulta ya un tanto cansino.

La Feria, como debe ser, ha servido de válvula de escape para los portuenses y de punto de encuentro para amigos, vecinos y familiares, en esta ocasión también con muchos visitantes foráneos que han aprovechado el largo puente festivo en algunas comunidades. Toca ahora cumplir algunos compromisos como la revisión a la baja de las tasas de las casetas, para que los colectivos que cada año se esfuerzan por dar realce a la fiesta tengan un mayor aliciente y menos complicaciones a la hora de que les cuadren las cuentas.

Otra cuestión que el gobierno municipal debería tener ya sobre la mesa es la decisión sobre el relevo de la portada, una vez que el convenio para instalar el célebre Toro de Osborne ya ha expirado. Las opciones están ahora abiertas y van desde la renovación del convenio hasta la negociación con alguna otra empresa señera de El Puerto, pasando por el encargo de una nueva portada que nada tenga que ver con ninguna firma comercial. Hay un año por delante y es tiempo suficiente para decidir la mejor opción, aunque será difícil acertar con un nuevo diseño tanto como con el Toro, que se ha ganado su sitio estos años como vigía de Las Banderas.

De cara al fin de semana nos preparamos para vivir la vorágine motera, con sus adeptos y sus detractores, pero sin duda es otra fecha importante del calendario que los hosteleros esperan como agua del cielo cada mes de mayo.

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