El tiempo de Reyes

07 de enero 2026 - 06:01

Llegan las noches más frías y oscuras. Tan frías como la falta de fe, los miedos o las dudas sobre tanta gente. Con la maldad, la desconfianza y los temores, ¿los tres Reyes de ahora?, que viven con nosotros. De nuevo asoman gripes, virus, bacterias que desbordan a los hospitales, según los medios de comunicación, alterando justo la comunicación y la convivencia todavía más y envolviéndonos en una tristeza psicótica. Llueve en estos momentos, llueve sobre la ciudad y sobre nosotros, manchándonos de soledad, esa materia íntima, que, a veces, no sabemos resolver.

La gente acude a las grandes superficies para consumir y ser consumidas. La política actual lo corroe todo. A lo peor es por su lenguaje apofántico e hipócrita, para con una población asustada e incomunicada con la realidad real.

La tristeza es una pared mal construida. Un panal en la memoria de avispas profundas. Recuerda uno demasiado a los que se fueron. A los que quisimos. Las caras del ayer pasando en nuestras mentes. Sus gestos, sus palabras. Otras gentes se dedican a pulverizar la religión.. Que si Cristo no nació en esta época, que fue en el año cinco o seis antes de Cristo, que la iglesia adaptó los cultos solares a Mitra, que… Los documentales van de la mano de científicos no católicos, lloviendo sobre esa pared, la interna, con las creencias atacadas por todos los frentes.

Malos tiempos para la fe, para la lírica, para las pensiones, para el paro, para todo. Al amanecer, cuando es el instante en el que los Reyes Magos adoraban al niño, veo el goterón de Venus sobre el caño del Puente. Alguna nube muerta, algún trozo de tiempo, algún naranja agresivo. Pero es día de Reyes Magos. Cervantes que era católico y según él cristiano viejo, aunque existen estudios que lo refieren como descendiente de conversos, se inventa al sabio y mago Frestón para festonearle la locura a Don Quijote. Y, cuando pienso en esto, recuerdo a Melville , que cita a los Reyes Magos por sus huesos depositados en la catedral de Colonia, la catedral gótica y del arca que los contiene.

Sin embargo, los Reyes Magos de este tiempo que adora sólo al dinero, para mí son tres también: Soledad, Vacío y Terror.

Estamos en guerras de religiones, en guerra de ideologías, en disolución de culturas, en abolición de usos y costumbres, en creencias y fe. Y encima la pobreza, la mediocridad ambiente, la sanidad, el paro, que los políticos no saben o no quieren gestionar, por miedo a la pérdida votos. Y el invierno angosto y frío, y el violeta grisalla de las nubes angosta el ánimo.

Me voy a quedar con los siglos de oro en la navidad, porque en su origen era de villas y villanos y de amores y otros lances. Me quedo con Lope de Vega o Calderón, quienes escribían nobles villancicos, ya religiosos, para acompañar el nacimiento. El siglo XVII es el más nutrido en villancicos. ¿Por qué digo esto? Porque había fe. Y quédense estos tiempos con el descuadre en el número de los magos o reyes, con la inconsistencia de fechas, con sí Herodes el grande mató o no mató a los inocentes o si la tumba del Calvario es falsa…Como dijo aquel, mi fe es mía, tan mía como el miedo y no me la podréis quitar. Como en la portada del Quijote de 1605, Spero lucem post tenebras.

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