No es que me sienta obligado a tener que explicar los sentimientos que se llevan por dentro, pero si es cierto que al pensar que mañana es Viernes de Dolores me sigo poniendo igual de nervioso que cualquier otro año.

Me parece muy bien que haya quien me diga: “es que no hay pasos”, tema que para nada es incierto; no habrá pasos. Pero para muchos de nosotros, de los que nos hacemos llamar cofrades, aunque innegablemente la salida procesional, es quizás, lo que más nos guste del año cofradiero, sabemos que hay muchísimas más cosas de las que disfrutar en el día de tu Hermandad.

Venimos reponiéndonos poco a poco de aquella media cuaresma para olvidar, de aquella Semana Santa confinados en casa y de aquella ilusión truncada de creer que todo esto había pasado o le quedaba poco.

Estamos disfrutando de una Cuaresma que se recupera poco a poco “sobre los pies”, una Cuaresma que hizo su “levantá” aquel Miércoles de Ceniza y terminará “arriando”, cuando el reloj marque las doce de la noche del próximo sábado, para dar paso a la Semana Santa. Caprichoso el destino que con el cambio de hora, también nos quita una hora de Domingo de Ramos.

Contrario a lo que vivimos el año pasado, podremos estar en nuestros templos, siendo responsables de cumplir con todas las normativas. Podremos estar junto a las personas que en condiciones normales estarían contigo ese mismo día y en el mismo lugar. Y lo más importante, podremos estar junto a Él y junto a Ella. Sí, pensando también, que podríamos estar en la calle, pero entendiendo también que después de todo, debemos darles las gracias a Ellos, de poder seguir estando mirándoles fijamente a los ojos.

Aprovecha hermano y disfruta de estos días, que son los que nos dan oxígeno para seguir viviendo y manteniendo la esperanza de que esto terminará.

Por eso les digo que si estos días ves por las calles a alguien que piensa lo mismo que yo y no lo compartes, no digas que somos “tontos de capirote”, que capirotes por desgracia no habrá. Llámanos como quieras, no te pido tampoco que lo entiendas, pero si quieres, entra conmigo en el templo que yo “te lo explico”.

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