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En este día del Amor Fraterno, Jueves Santo, con mi incensario perfumando la casa, llevando lo mejor que se puede ésta confinada Semana Santa, con mis marchas de fondo, que parecen remover lo más hondo de mis entrañas cofrades al compás de sus pentagramas, no vengo a traeros penas, no vengo a contaros el famoso “lo que pudo ser y no fue”.

Me cambió el chip esta semana, cuando le dije a un buen amigo “Hoy es Domingo de Ramos” y me contestó “Sí y mañana Lunes, que a ver si te enteras que lo importante ahora es que todos estemos el año que viene, nada más”.

Entonces y aunque la semana a veces ha costado llevarla hacia adelante, cuando me venía abajo, recordaba su frase. “Que estemos todos el año que viene”.

Que estemos todos, dándole gracias al Señor de La Salud, al Tres Caídas, que por nosotros se asomó a la calle, por su Puerto de Santa María.

Que estemos todos en Las Capuchinas, junto al Cristo del Amor, en su Viacrucis, el Jueves de Pasión.

Que estemos todos, cuando San Francisco abra las puertas de nuestras vísperas y su Virgen de los Dolores estrene las calles de El Puerto Cofrade.

Que estemos todos, en la Plaza del Hermano Ignacio, en La Salle y que El Señor del Prendimiento se estrene en su día, en su Viernes de Dolores.

Que estemos todos, dónde sea, cómo sea, pero con El Soberano y que el Sábado de Pasión comience a ser un día grande en la ciudad.

Que estemos todos, en la Puerta de El Carmen, oyendo “Palmas en San Marcos”, esperando a su Moreno y a su Bendita Madre de La Entrega.

Que estemos todos, esperando un izquierdo del Señor de San Joaquín y esa lluvia de pétalos en Vicario a su Madre Morena de La Amargura.

Que estemos todos, levantando de rodillas a Nuestro Padre Jesús de los Afligidos y hasta la marcha más fúnebre, nos sonará alegre el próximo Lunes Santo viendo a María Santísima del Rosario.

Que estemos todos, cuando vuelvan a sonar las cornetas detrás de La Misericordia y sigamos esperando a La Piedad en los escalones del Castillo.

Que estemos todos, cuando el Barrio Alto oscurezca y espere a su Señor Cautivo y a su Madre del Dolor.

Que estemos todos, en la Plaza de la Cárcel, esperando un “Siempre Olivo” y que Gracia y Esperanza nos bendiga con sus serenos andares.

Que estemos todos, esperando al Rey de la Aurora y a su Madre del Desconsuelo en la calle Zarza, en el Obregón.

Que estemos todos, en la Bajamar, esperando al Nazareno y a su Madre Dolores llegar.

Que estemos todos, mirando la muerte del Señor Crucificado de San Joaquín, nuestra Vera Cruz, y de nuevo a su dulce Madre de Consolación y Lágrimas pasear bajo palio.

Que estemos todos, junto al Señor Yacente y junto a su Madre y Señora de la Soledad, Madre Dolorosa de Nuestro Puerto.

Y que estemos todos, junto a la primavera hecha cofradía en Jesucristo Resucitado, con ganas siempre de volver a oír bambalinas el Domingo de Resurrección, será causa de Alegría.

Que estemos todos, tú el primero y que yo lo vea.

Un abrazo enorme amigos, hermanos, portuenses…

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